Reflexión sobre la mentira del país que miente: Costa Rica, un país que conocerlo de verdad da pena. Si por ellos fuera se añadirían como un nuevo Estado-USA

CRICA Hipocrita

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sábado, 21 de junio de 2008

Tiempos difíciles llevan a los niños y niñas a la calle

Tiempos difíciles llevan a los niños y niñas a la calle

San José, Costa Rica -- Las dos pequeñas niñas, con los brazos cruzados en su pecho para protegerse del inusual frío de la noche, miran especulativas al par de hombres gringos, entonces ofrecen sonrisas vacilantes. "Entonces, ¿qué hay?" pregunta la mayor de las niñas, con escasos 13 años de edad.
"No mucho", contesta uno de los hombres. "¿Qué hay con usted?"
"Bueno, no sé," contesta la niña, su sonrisa se acentúa. "Ustedes parece que andan buscado algo. Ustedes parece que quieren comprar algo."
"¿Comprar algo?" preguntó el hombre, echando una mirada a los alrededores de la desértica calle en el centro de la ciudad. "¿Cómo qué?"
"Como a nosotras," dijo la niña. "Como a nosotras". Ambas niñas se deshicieron en risitas, pero cuando el más viejo de los hombres las volvió a ver, sus caras estaban solemnes. "Treinta dólares por mi hermanita, 15 por mí".
Conocí a Stephanie de 12 años de edad y a Ivette de 13, dos miembros de la fuerza laboral que crece con más rapidez en Costa Rica: las niñas prostitutas. El país que se enorgullece de sí mismo por ser la democracia más estable en América Latina y el inventor del ecoturismo, se está convirtiendo en el parque infantil mejor conocido para los pedófilos.
Cada noche, casi 2000 prostitutas menores de edad caminan por las calles de San José o complacen la afluencia de clientes detrás de las paredes de majestuosas casas en los mejores barrios de la ciudad, convertidas en burdeles, de acuerdo con un estimado hecho por una organización que trabaja para combatir el problema a nivel internacional. Otras niñas se quitan la ropa para posar en fotos obscenas que después se envían por Internet -lo que hasta el año pasado, aún no era un delito en Costa Rica.
El problema se ha venido desarrollando durante años. En 1996, el Congreso Mundial Contra la Explotación Sexual Comercial de Niños y Niñas, realizado en Estocolmo hizo un informe en el que indica que Costa Rica se ha convertido en un centro importante para la prostitución infantil, pero que la falla del gobierno para actuar ha generado un aumento en el escrutinio internacional.
El año pasado, el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas realizó un informe en el que indica que estaban "profundamente preocupados por la alta incidencia de la explotación sexual comercial de niños y niñas en Costa Rica."
Ahora, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha programado escuchar una queja formal interpuesta por Casa Alianza, organización Costarricense que ayuda a los niños y niñas víctimas de la explotación sexual, acusando que Costa Rica ha fallado en tomar acciones para detener "el aumento en la explotación sexual comercial de niños y niñas."
Diplomáticos costarricenses han estado maniobrando frenéticamente para que la audiencia del 3 de marzo se cancele, pero sin conseguirlo.
El auge por el sexo con niños se alimenta desde el exterior, por las duras leyes en los Estados Unidos que apuntan hacia los pedófilos; la ofensiva en Asia, capital tradicional para el sexo con niños en el mundo; e Internet, que hace más fácil para los pedófilos el intercambio de información.
Esta es la parte más horrible de la inmensa industria de turismo sexual que, como las autoridades reconocen, es reforzada no sólo por pequeños jugadores como los taxistas y las agencias de viajes, sino que también por grandes pilares en la economía de Costa Rica, como los grandes hoteles propiedad de cadenas estadounidenses.
Y esto se ha puesto al descubierto cuando algunos trabajadores sociales dicen que es un secreto embarazoso: que los niños y niñas han sido por mucho tiempo juguetes sexuales aquí, y no sólo por extranjeros. Documentos del siglo dieciocho muestran que los enjuiciamientos por abuso sexual de niños y niñas llegan hasta la Inquisición Española. Y el informe de Naciones Unidas sobre prostitución infantil indica: "La explotación sexual de niños y niñas tiene una larga historia en Costa Rica."
Pero mucho más allá, los trabajadores sociales dicen que esta sociedad ha buscando la otra forma de que los niños y niñas sean victimizados por los adultos quienes se supone deben protegerlos.
"Yo sé, yo sé, la imagen en Costa Rica es que nosotros somos muy bien educados, muy refinados, con familias muy unidas, poca pobreza, casi sin analfabetismo, sin crimen, la Suiza Centroamericana," dice Magda Ramírez de Castro, consejera que trabaja con niñas prostitutas. "Todo eso es un mito. Tal vez era verdad hace 10 años, pero no ahora."
Así como la ayuda económica mundial se ha endurecido al final de la Guerra Fría, Costa Rica encuentra que es más difícil apoyar las instituciones estatales de bienestar que creó cuando la ayuda internacional era tan abundante como los problemas a resolver. El resultado es un aumento en la pobreza (más del 27 por ciento de la población, de acuerdo con Naciones Unidas) y familias desintegradas -el 41 por ciento de todos los niños y niñas nacen de madres solteras.
Factor Económico
Los tiempos difíciles han conducido a muchas mujeres hacia la prostitución, la cual es legal aquí. Y a pesar que la edad mínima para la prostitución es 18 (y el contacto sexual de cualquier clase con un niño o niña menor de 15 años es ilegal) niños y niñas menores de edad inevitablemente han caído bajo el domino de una industria sexual en auge, la cual algunos oficiales creen que se ha convertido en un sector vital de la economía.
Lilliam Gómez, Jefe de la Fiscalía de Delitos Sexuales en Costa Rica: "No es justo que el gobierno no trate de hacer todo lo que pueda para resolver este problema. Algunos sectores del gobierno están actualmente promocionando esto. Tenemos anuncios para servicios de acompañantes en nuestros propios folletos turísticos. ¡Servicios de acompañantes! ¡Por Dios! ¿Qué estamos haciendo aquí?"
Costa Rica no es de ningún modo el único país de Centro América con problemas de prostitución infantil. A lo largo del istmo se pueden encontrar niños y niñas vendiendo sexo para escapar de la pobreza extrema y de familias disfuncionales:
En Nicaragua, cientos de muchachas adolescentes se alinean cada noche en la autopista a Masaya en el sur de Managua, algunas veces jalando sus blusas sobre sus cabezas para atraer clientes entre los carros que pasan.
En Honduras, David Gary Rounds, un profesor de enseñanza especial de Philadelphia, fue arrestado en el cuarto de un hotel en La Ceiba, costa norte del país, con dos niños de 12 años en su cama. La policía encontró un diario en el cual Rounds describía una larga serie de encuentros sexuales con niños hondureños, algunos de tan sólo 8 años. Rounds escribió: "Cuantas veces he sacudido mi cabeza y he dicho, ¡Esto es el cielo! Cuántos niños."
En Guatemala, una encuesta realizada entre niños y niñas de la calle de 8 a 14 años de edad, encontró que el 56 por ciento no saben el nombre de la primer persona con la que tuvieron relaciones sexuales.
Pero en Costa Rica, la prostitución infantil parece estar fuera de control. Cuando se supo que Casa Alianza -filial latinoamericana de Covenant House con sede en Nueva York, organización privada que trabaja con los niños y niñas de la calle- investigaría sobre la prostitución infantil, la organización recibió 130 denuncias en sólo tres semanas.
"Las denuncias se vuelven más horribles en la medida en que las investigas," dijo el nativo inglés Bruce Harris, Director Ejecutivo de Casa Alianza. "Hemos recibido el caso de una niña de 12 años de edad que es prostituída por su tía, cobra $120 por hora. Pero ella únicamente trabaja hasta de la 1 de la tarde. Después de eso, la niña tiene que asistir a sus clases de sexto grado."
Un informe confidencial preparado por el gobierno de Costa Rica y obtenido por The Herald deja en claro que el comercio sexual-infantil aquí se ha vuelto tan descarado al punto de que no hay temor:
Reclutadores de un burdel trabajan rutinariamente justo enfrente de la embajada de los Estados Unidos, utilizando una limosina como cebo para los niños y niñas que caminan de regreso a su casa cuando vienen de la escuela.
Vecinos informan de una mujer que está manejando un burdel en su casa para jóvenes prostitutas en Paso Ancho, San José -incluyendo a su propia hija-. Pero la policía no ha tratado de entrar a la casa debido a las "amenazas" de la mujer. El informe indica que la suya es una "familia agresiva".
A los padres quienes contestaron un anuncio clasificado de un hombre Americano publicado en el periódico semanal en inglés Tico Times, en el que estaba buscando escritores e ilustradores de libros para niños, se les ofreció al cambio $8.50 por hora para que llevaran a sus hijos e hijas para sesiones de fotos desnudos. Algunos los llevaron.
Pero no es apenas necesario leer el informe secreto del gobierno para saber los detalles del comercio sexual juvenil en Costa Rica. Cualquiera que tenga ojos lo puede ver -para las jóvenes explotadas sexualmente quienes se escabullen en el lobby del céntrico Holiday Inn, consultando con los muchachos botones sobre probables clientes o con los taxistas, quienes parecen conocer las direcciones de cada burdel de la ciudad.
"Los taxistas saben de todo, porque forman una parte importante de la red," explica el taxista Juan Carlos Rojas, quien dice que él nunca ha llevado clientes a los burdeles pero, sin embargo, es capaz de indicar muchos de ellos durante un viaje realizado por de San José. "Los taxistas llevan a los clientes donde el proxeneta, el cliente le paga $100 al proxeneta, y el proxeneta le da $40 al taxista. Todo el mundo hace dinero."
Niños también involucrados
No todos los niños y niñas trabajan en un burdel. Stephanie e Ivette, las dos pequeñas niñas quienes hicieron la proposición al reportero del Herald, son parte de un grupo de casi dos docenas de pequeños -la mitad de ellos niños- quienes pueden encontrarse en la esquina de una calle del centro de la ciudad casi cada noche.
Ivette estaba envuelta en una chaqueta para protegerse de la baja temperatura de 20 grados centígrados, pero su hermana Stephanie estaba vestida como la versión en prostituta de una muñeca delgada, con pantalones rojo fuego y un apretado top que le dejaba su pequeño diafragma desnudo.
Las dos niñas dijeron que habían estado trabajando como prostitutas por un año, desde que tenían la edad de 11 y 12 años respectivamente. En ese momento, ellas no eran las más jóvenes en la esquina; era Iliana de 9 años de edad, quien dejó su casa después de haber sido molestada sexualmente en repetidas ocasiones por un tío y ahora vivía en un hotel cercano que pagaba con las ganancias de la prostitución. (Iliana llegó corriendo cuando vio a un hombre extranjero en la esquina, pero se alejó rápidamente cuando descubrió que era un reportero).
Ivette y Stephanie ven su trabajo como un asunto donde no involucran sentimientos. Ivette dice que ella ha estado con "una tonelada" de hombres durante el año pasado. "¿Soy feliz? Bueno, después de todo los hombres son felices. Yo sólo lo hago por el dinero, para ayudar a mis padres". Al preguntarle qué clase de trabajo tienen sus padres, ella contesta suavemente: "Yo."
Ambas viven todavía en sus casas. En otros países de América Latina, la prostitución infantil es practicada principalmente por los niños y niñas de la calle. En Costa Rica, sin embargo, de acuerdo con un estudio de UN en 1999, la abrumadora mayoría de los niños y niñas van a su casa con sus familias.
Abusados en el hogar
Ivette, Stephanie e Iliana están en una posición que no es inusual. La mayoría de los niños y niñas prostitutas comienzan antes de cumplir los 12 años de edad, y el 82 por ciento de ellos y ellas fueron abusados sexualmente en su hogar antes de volcarse a la prostitución, de acuerdo con al menos un estudio realizado por Naciones Unidas.
"Yo voy y hablo mucho con esas niñas," dijo un Norteamericano que opera un negocio cerca del Parque Morazán, en el centro de San José, en donde montones de prostitutas infantiles se alinean los sábados por las noches para esperar a los clientes de los bares cercanos. "Y cada una de ellas cuenta la misma historia: Ella decidió venir al parque, de manera que recibirá un pago por lo que ella había estado dando gratis en su casa. Hay algo malo en este país."
Algunos psicólogos y trabajadores sociales costarricenses están de acuerdo. "Existe una vasta cantidad de incesto en el núcleo familiar en Costa Rica," dijo Marta Montel, quien trabaja en un programa para niños y niñas de la calle. "La gente está empezando a ver esto como un problema. Las personas siempre han sabido que esto no es precisamente normal -ellos saben en sus corazones que existe algo malo con esto- pero siempre se ha visto como algo tradicional, no como algo de lo que hay que preocuparse."
Coincide el psicólogo Jorge Sanabria del Patronato Nacional de la Infancia: "La idea que los extranjeros crean este problema está equivocada. Lo que ha pasado es que en este país hay una cultura de abuso sexual de los niños y niñas, y los extranjeros han sacado ventaja de esto."
Sitios en el internet
No obstante, no hay duda de que los pedófilos extranjeros están acudiendo en tropel a Costa Rica. Recientes casos criminales han implicado a Ingleses, Egipcios, Suizos y a ciudadanos Estadounidenses en prostitución y pornografía infantil. Los sitios en el Internet dedicados al turismo sexual rebosan con los comentarios sobre los clubes nocturnos, los hoteles y las esquinas de las calles en Costa Rica, en donde se pueden encontrar a las jóvenes prostitutas, incluyendo hasta los precios.
Un típico comentario en un sitio llamado la Guía Mundial del Sexo: "El Hotel Park estuvo interesante... Notamos que la mayoría de las damas sentadas en un pequeño patio tenían entre 16 o 17."
Los oficiales de Costa Rica creen que la afluencia de extranjeros que buscan sexo con personas menores de edad se da en parte por el aumento general en el turismo (se esperan 1.25 millones de visitantes este año, tres veces más que en cualquier otro país de Centro América), y en parte por la creciente dificultad de las condiciones de los pedófilos en otras partes del mundo.
Países como Tailandia, muy conocido por la prostitución infantil, están tomando medidas severas. Y algunos pedófilos Norteamericanos se han movido al extranjero por la cantidad de Estados que han aprobado la llamada Ley de Megan -llamada así por una pequeña niña que fue violada y asesinada por un vecino- que requiere que cualquier convicto por ofensas sexuales en contra de niños y niñas, registre su dirección y ésta sea de conocimiento público.
Sólo hubo una condena en toda Costa Rica el año pasado en relación con la explotación sexual de niños y niñas. "Las estadísticas no son muy buenas," admitió el Fiscal General Carlos Arias.
Parte del problema es que la prostitución infantil es un crimen difícil de investigar. "No es sólo que nosotros veamos a un grupo de niñas en la calle y digamos, '¡Hey!, prostitución, hagamos algunos arrestos," dijo Jorge Rojas, Director a.i. del Organismo de Investigación Judicial, entidad costarricense similar al FBI. "Se debe infiltrar gente y demostrar que realmente se está llevando a cabo."
Justicia ineficiente
La policía también tiene que lidiar con un rígido e ineficiente sistema judicial. Hasta el año pasado, la posesión de pornografía infantil no era ilegal y el decreto utilizado para ir contra los clientes de prostitutas infantiles se aplicaba únicamente si la niña era "virgen". Esto es, a menos que los policías arrestaran al cliente el primer día en que la niña trabajaba como prostituta, debían olvidar el asunto.
Aún con las duras nuevas leyes, las liberales políticas judiciales sobre la libertad bajo fianza hacen fácil para los extranjeros estar un paso por delante de la policía. La policía realizó una redada en un estudio de pornografía infantil en diciembre, capturando una gran cantidad de fotos y vídeos, y equipo de cómputo. Pero los dos Norteamericanos arrestados durante la redada fueron rápidamente dejados en libertad después de pagar una fianza de $300. "Se supone que ellos no deben abandonar el país, pero ¿usted supone que eso los detendrá?", pregunta el Fiscal General Arias.
Pero quizá el obstáculo más difícil que enfrenta la policía es que ellos no tienen cooperación de ninguna forma de los niños y niñas que ellos están tratando de ayudar. "Cuando yo he ayudado a la policía a hacer una redada en un bar, la gente que más se enfurece no son los clientes, sino las mismas niñas, las prostitutas," admitió Harris. "La forma en que ellas lo ven es que les estamos quitando su medio de sustento. Como ellas se ven como empleadas en vez de como víctimas, es muy difícil ayudarlas."
Johanna ha estado trabajando como prostituta durante 18 meses. Ella ha sido golpeada tres veces y en muchas ocasiones, extorsionada por sexo y dinero por parte de peligrosos policías.
Alimentando a sus niños
"Todo lo que yo hago es por mis dos pequeños que tengo en casa," dijo. "Ellos tienen que comer, ellos tienen que tener leche, y yo no sé qué más hacer." Unos minutos más tarde, después de que el fotógrafo se fue, ella regresó a la calle, riéndose y conversando con potenciales clientes.
Parece que para las jóvenes prostitutas esto es un problema que no es fácil de tratar, y las autoridades y los trabajadores sociales encuentran muy frustrante. "Hacer que ella salga de esto es la parte más difícil," dice la trabajadora social Ana Cecilia Fuentes. "El dinero es bueno, y aún cuando a ellas no les gusta el trabajo, ellas no quieren perder el dinero... No hay respuestas fáciles."
Pero casi todos concuerdan, el país tiene que salir con esto. "Cuando comenzamos a promover el ecoturismo, aprendimos que no debemos cortar los árboles y destruir el bosque lluvioso, porque entonces el turista no viene," indicó Castro, del Instituto de Turismo. "¿Se puede usted imaginar cuán más grande va a ser el daño si empezamos a destruirnos los mismos costarricenses?".
Esta historia fue complementada por Catalina Calderón, corresponsal especial para Herald.

prostitución infantil, quién se hace cargo?

Clientes de la vergüenza? prostitución infantil, quién se hace cargo?
Encontré este interesante y doloroso artículo de Pilar Rahola, periodista, filósofa española, y me lle´gó a las entrañas, la realidad de miles de nenas, la triste realidad a los que todos voltean la cara, qué pensás?
No hablo de la patología aberrante de la pedofilia, sino de algo más común, más bien llevado, hasta más comprensible. Hablo de ese amigo con dinero que de vez en cuando se va al tercer mundo a divertirse un rato, después de tanto trabajao, y casualmente liga como un loco, y siempre son muy jóvenes, y vete a saber si llegan a los 18, son tan creciditas en esos países, y tan promiscuas, y saben tanto, uno no va a preguntar más de la cuenta, al fin y al cabo les ayudamos a comer… Hablo de mi amigo, de tu amigo, de los miles de amigos que conforman un negocio de prostitución infantil que mueve miles de millones de dólares al año. Hablo de los 25.000 niños prostituidos en la República Dominicana y cuyos servicios son ofrecidos incluso por Internet. Hablo de los 2.000 niños en Bucarest que se venden por un dólar. Hablo de las 150.000 niñas nepalíes que la UNICEF calcula que se han enviado a los prostíbulos de la India. Vendidas, engañadas o hasta secuestradas, el tráfico llega a las siete mil niñas nepalíes anuales. No tienen más de ocho años cuando llegan a la India. Hablo del Sida que cogen la mayoría de ellas y que las inutiliza para el trabajo y… para la vida a partir de los 13 o 14. Hablo de una infancia prostituida cada vez a edad más trempana justamente por el miedo al sida de los turistas sexuales. Hablo de los beach boys de Sri Lanka, de las niñas de Costa Rica a 20 dólares el polvo, de los gitanos albaneses prostituidos en las calles griegas, de los prostíbulos de Bangkok y las calles de Manila, hablo de Manaos, con tantas niñas ofrecidas en los locales de alterne, que ya es conocida como la Disneylandia del sexo, hablo de las peladitas de Panamá, de las estaciones de ferrocarril de Moscú, de las zonas turísticas de Marrakech, de las niñas de Boca Chica, de las de Kenia, de los niños de Hungría, a tres hamburguesas la pieza… Hablo de mis compatriotas, catalanes de pro, quizás hasta con moral en la maleta, que son sus clientes… Hablo de la prostitución infantil, que nunca, nunca, es voluntaria…


Si añado que algunos de esos mismos compatriotas, buena gente toda, en ese viajecito de trabajo con placer infantil incluído, irán a visitar sus inversiones económicas, quizás en la industria téxtil de Pakistán o Tailandia, o en zonas mineras o…, y estarán satisfechos del buen rendimiento de sus niños-obreros… Si añado que Africa se muere de sida y contiene el ejército de niños huérfanos más grande la historia, pero mi amigo se dedica a viajecitos exóticos, un poco de desierto, un poco de pesca de altura, quizás un safari fotográfico… ¿Qué es Africa sino solo un prospecto de agencia turística para viajentes con caràcter? Si añado que los niños-soldado combaten en todas las guerras del mundo, si…
El dolor muerde. Pero muerde aquí mismo, en nuestra tierra cristiana y
límpia, aquí donde solo un millar de niños se prostituyen. “¿Tántos?, ¡quien lo diría!” y donde la imagen de los niños obreros de principios del veinte ha desaparecido. Muerde aquí porqué son nuestros amigos, nuestros maridos, nuestros jefes, nuestros colegas los que nutren las entrañas de los prostíbulos infantiles, allí donde la infancia es un sueño destruido. “Solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente”. Suena la canción en el eco de los remordimientos, y quizás mi amigo ama su ritmo y su cantante, pero no sabe que va con él la cosa, que es a él a quien apela.
Digo aquí y ahora que la prostitución infantil aumenta a velocidad macabra, y lo hace porqué queremos. Porqué nos servimos de esas niñas con nuestras visas-oro, nuestra opulencia y nuestra indiferencia. Digo que aumenta la muerte infantil, porque el sida ha convertido Africa en un desierto de madres muertas e hijos huérfanos y enfermos. Digo que la esclavitud infantil está soportando las grandes cuentas de explotación de las familias más importantes del mundo importante. Y que crece. Y digo que todo pasa allí, lejos de casa, porqué en casa queremos que pase.
Digo que mi amigo, que se va al tercer mundo de vez en cuando, y vuelve tan limpio y tan moral como se fue, no es mi amigo. Es el cliente de la vergüenza, el motor que arranca de cuajo la infancia de un niño. Digo que uno de ustedes, lector, es él. Y a lo mejor ni lo sabe. “Parecen tan mayores así pintadas, y son tan promiscuas…”


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EE:UU pedofilia

ABUSO Y EXPLOTACIÓN SEXUAL DE NIÑAS Y JÓVENES

Orden de captura para etadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
El papel de la pornografia en el abuso sexual infantil (EEUU)
Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Prevención del abuso sexual: todo depende del dinero (Argentina)
El abuso sexual a niñas: realidad triste con cara familiar (Mexico)
Putitas maduras (Costa Rica)
Salud, pobreza, infancia y mujeres (Argentina)

Orden de captura para estadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
San José, 6 de junio del 2001 (Casa Alianza/Tertulia).

Autoridades judiciales han emitido una orden de arresto contra dos estadounidenses acusados de abusar sexualmente a cerca de una docena de jóvenes muchachas en Costa Rica. Se sospecha que los sujetos abandonaron el país, violando así su libertad condicional y el impedimento de salir del territorio costarricense.

Arthur Kanev (55), dentista de Boston, y Joe Curtis Baker (51), veterinario de Oklahoma City, fueron arrestados en enero de 1999 en el turístico pueblo de Esterillos en Quepos, en la costa pacífica de Costa Rica, acusados de abusar de más de 10 muchachas de entre 14 y 18 años de edad. De acuerdo a los informes policiales, cuando las niñas eran drogadas ellos las abusaban sexualmente y las fotografiaban, tanto con ellos mismos como con amigos extranjeros.

Al momento de la detención se encontraron más de 40 pastillas de Rohypnol, una droga sedante cuyo uso está prohibido en Estados Unidos y Canadá. Aparentemente, Kanev conseguía la droga con una prescripción médica a nombre de su hermano, quien nunca ha estado en Costa Rica. Residuos de esta droga fueron encontrados en la casa de Kanev y Curtis cuando fue allanada por las autoridades hace dos años y medio.

La orden de captura fue emitida ayer por el Juzgado Penal de Aguirre, pero se presume que Kanev y Curtis salieron de Costa Rica por tierra rumbo a Panamá, hace varias semanas, pese a que tenían un impedimento legal para abandonar el país. Los oficiales de Migración que debieron haberlos detenido están bajo la responsabilidad del Ministerio de Seguridad Pública.

De acuerdo a los términos de la libertad condicional otorgada a Kanev y Curtis, ambos tenían que firmar cada mes ante la Fiscalía de Aguirre en Quepos; sin embargo, no se presentaron a su cita del 9 de mayo pasado. La Fiscalía debió haber solicitado de inmediato, al juez, una orden de captura, pero no lo hizo hasta un mes después.

Este caso ilustra la ineficiencia del sistema judicial de Costa Rica, y la facilidad con que los extranjeros pueden escapar de ser juzgados por abuso sexual de niñas. A pesar de que Kaney y Curtis fueron capturados con cientos de fotos pornográficas de al menos 36 muchachas jóvenes, y no obstante los testimonios bajo juramento de las víctimas, dos años y medio después el caso todavía no ha llegado a juicio.

En una entrevista televisada del programa 20/20 de ABC, en diciembre pasado, Kanev dijo que "esto [tener relaciones sexuales con alguien de 14 años de edad es legal y moralmente aceptado aquí... No pienso que hice algo incorrecto".

Tertulia, Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 25 – 9 de junio del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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Papel de la Pornografia en el Abuso Sexual (EEUU)
Adam Walsh, Su Guía para la Protección Infantil

Hay más pruebas que relacionan la pornografía con delitos sexuales en contra de los niños, que el fumar cigarros con el cáncer. El Reporte del Cirujano General sobre la Pornografía y Salud Pública (1986) y el Reporte Final del Ministro de Justicia de la Comisión de Pornografía (1986) atestiguan los daños de la pornografía - así como numerosos estudios de otros expertos en el campo. Hay muchas más tiendas que venden pornografía dura que restaurantes McDonalds, y nuestros hijos varones de 12 a 17 años se encuentran entre los mayores consumidores.

El Dr. Frederick Wortham, un psiquiatra que trata a niños problemáticos que han cometido cosas terribles, nos dice que el cerebro del niño es como un banco - lo que se pone adentro sale 10 años después con intereses. Nosotros vemos esto ilustrado en los resultados de una encuesta de estudiantes de secundaria que reveló que un 60% de los varones pensó que era lícito violar a una jovencita si pensaban que iban a casarse con ella.

Estamos recogiendo la cosecha que sembró el tema consistente en la pornografía que reduce a los niños y las mujeres a juguetes sexuales -subsirvientes a aquellos que los puedan controlar. Vale la pena repetir que el 29% de las víctimas de violación son menores de 11 años, otros 32% entre 11 y 17, y la violación ha aumentado el 523% desde 1960.

Los siguientes son sólo dos casos que demuestran aún más cómo la pornografía está envenenando las mentes de nuestra juventud: Un niño de 10 años violó y cometió actos de sodomia a cuatro niños menores en un edificio de departamentos. Cuando la policía le preguntó de dónde sacó tal idea, el niño les mostró la pornografía de sus padres. Un niño de 16 años fue forzado a buscar consejería por una adicción a ‘dial-a-porn’ (pornografía telefónica. El fue a su mamá llorando preguntándole por qué nunca le había advertido acerca de los efectos de la pornografía.

FUENTE: Your Guide to Child Protection -Su Guía para la Protección Infantil
Adam Walsh, Child Resource Center and The National Center for Missing and Exploited Children, Los Angeles & Anaheim California Police Departments

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Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Guatemala, 30 de marzo del 2001 (Mario Ramos/Siglo Veintiuno/Tertulia).

El mayor número de menores que ingresa a la prostitución lo hace mediante artimañas de personas que explotan sexualmente a las niñas para lucrar con ellas, coincidieron en afirmar ayer investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) y autoridades de Casa Alianza.

"Yo vengo del El Salvador; me dijeron que iba a trabajar en una casa y que me iban a pagar buen dinero, y ya estando aquí (Guatemala) me trajeron a este lugar (un bar); nos amenazaron que si no trabajábamos no nos dejaban ir".

"A mí me dijeron que iba a cuidar un niño, que me iban a pagar un hotel y que ganaría bastante pisto, pero al venir aquí me regañaban si no trabajaba y no me dejaban salir".

Los anteriores testimonios son parte de las múltiples explicaciones que el fin de semana pasado dieron siete menores cuando fueron rescatadas por la PNC de tres centros nocturnos donde eran obligadas a prostituirse. Seis de las jóvenes eran de nacionalidad salvadoreña, de entre 14 y 17 años, quienes, además de estar cautivas, eran mal alimentadas y vivían en condiciones infrahumanas.

Engañadas para la explotación. Personal de la Sección de Menores del Servicio de Investigación Criminal (SIC) reveló que la mayoría de menores es traída con engaño para luego ser explotada sexualmente. "Les dicen que van a trabajar como domésticas en una cafetería o en algún negocio, y siempre les ofrecen bastante dinero para que acepten", comentó uno de los investigadores, quien pidió resguardar su identidad.

Según registros del SIC, casi todas las jóvenes traídas a prostituirse en centros nocturnos de Guatemala son de escasos recursos económicos; oscilan entre las edades de 15 y 17 años y en su mayoría provienen de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

"El problema que tenemos es que las menores no identifican a las personas que las traen, y muchas veces esa gente les quita sus documentos a fin de que no se vayan, ya que las ganancias que les generan son de Q1000 a Q2000 semanales", agregó el detective.

Pero también muchas jóvenes guatemaltecas son engañadas. Arturo Echeverría, director de Casa Alianza, informó que por medio de la oficina regional en México se ha determinado que muchas menores son engañadas en el sentido de que van a ser llevadas a Estados Unidos y luego son "vendidas" a propietarios de bares.

"Las niñas se convierten en esclavas porque no las dejan salir, y cuando prestan servicios a domicilio son custodiadas. Nosotros seguimos diciendo que el problema son los adultos que hacen dinero explotándolas", agregó Echeverría.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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Prevención del abuso sexual: Todo depende del dinero (Argentina)
Rosario, 26 de marzo del 2001 (El Ciudadano/Tertulia).

Aunque el Concejo Municipal aprobó el pasado 30 de noviembre una ordenanza para poner en marcha un programa integral para la prevención y detección temprana del abuso sexual y el maltrato infantil, ésta aún no se puso en marcha fundamentalmente porque no fue incluida en el presupuesto 2001. El asunto reflotó a partir de la inminente discusión del presupuesto participativo, que se llevará a cabo el 20 de abril en el Palacio Vasallo.

Si bien el debate es no vinculante (lo que se apruebe en la audiencia pública no tiene por qué ser incorporado al presupuesto) se aguarda que la instancia sirva para orientar a los funcionarios sobre las necesidades de los rosarinos. En ese marco, el Bloque del Frente Grande, que impulsó tanto la novedosa (nacida en Porto Alegre Brasil) como el proyecto en particular, pondrá nuevamente sobre el tapete la ordenanza 7125.

La misma plasma un plan preventivo trabajado en conjunto con cinco organizaciones no gubernamentales durante el 2000: Casa de la Mujer, Indeso, Grupo desde el pie, Cedeifam y Epaf.

El programa estará dirigido a agentes de salud, médicos, psicólogos y demás profesionales que presten servicios en institutos de salud y centros Crecer del Municipio; al personal docente y no docentes de los distintos establecimientos educativos de la ciudad, previa firma de convenios entre el Ministerio de Educación provincial y la comuna, y a todo vecino o líder barrial interesado. Su objetivo es difundir eficazmente una problemática invisible, que está presente en muchos hogares y termina perpetuándose a raíz de la falta de espacio para desarticularla. La idea es lanzar una campaña masiva en los medios, realizar charlas de actualización, cursos de capacitación y talleres.

La ordenanza, que ya fue girada al Departamento Ejecutivo y deberá ser instrumentada por la Secretaria de Salud municipal, se aprobó por unanimidad en el Concejo poco después del Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, que fue instituido el 19 de noviembre. En sus fundamentos recuerda que la ley de violencia familiar indica a los servicios asistenciales, sociales o educativos y a los profesionales de la salud como obligados a denunciar los hechos de abuso de los que sean víctimas menores o personas con discapacidad.

En este contexto las organizaciones que trabajan específicamente la problemática del abuso demandan desde hace años la creación de una estructura estatal que contribuya a disminuir los impactos del flagelo. El programa, que espera ponerse en práctica este año desde la Municipalidad, podría ser el puntapié inicial para comenzar a armar una red pública hoy inexistente.

Un grave problema social. Según investigaciones del Fondo Mundial para la Dignidad de Niños y Niñas, el abuso infantil es uno de los principales problemas sociales. El 95 por ciento de los agresores fue víctima durante su niñez. Ocho de cada diez personas que dependen de las drogas y el alcohol ha sufrido abusos; el mismo porcentaje de chicos que se fugan de sus casas citan este problema como causa. En tanto, el 95 por ciento de las prostitutas padeció abusos sexuales, lo mismo que el 78 por ciento de la población carcelaria.

Así lo manifestó la psicóloga Liliana Pauluzzi, directora de la Casa de la Mujer. De todos modos sufrir un abuso en la niñez no es necesariamente sinónimo de criminalidad o enfermedad mental en la adultez. Pero para evitar esas consecuencias es necesario que el chico encuentre una persona que le haga ver que no es culpable de la situación sino que la responsabilidad es del entorno. De allí la importancia de estructuras de contención.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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El abuso sexual a niñas : Realidad triste con cara familiar (Mexico)
Dibujo de Mayra Inzunza. Revista UNA Nº7.
México 1998

Las niñas olvidadas de la ciudad de México, estudio publicado en 1996, mostró que aproximadamente la mitad de 62 niñas (47%) hicieron de la calle su lugar de vivienda y trabajo porque sufrieron alguna forma de abuso sexual y maltrato. En República Dominicana, de acuerdo con informaciones de prensa recopiladas entre 1996 y 1997, once niñas fueron violadas por el padre y 43, por conocidos o amigos. De 63 víctimas, todas eran niñas, según una investigación sobre incesto en 50 familias de Sao Paulo (en 1993, 1995 y 1997); entre los agresores, 37 eran padres biológicos y seis, padrastros; por si fu poco, once de las niñas resultaron a la vez madres y hermanas de las/os bebés que trajeron al mundo.

El abuso sexual a menores de edad es una realidad muy antigua y de varias caras. Desde la persecución con palabras o gestos de connotaciones sexuales, hasta la violación, pasando por manoseos violentos o caricias de aparente suavidad, el problema adquiere características más dolorosas cuanto que proviene, sobre todo, de personas conocidas, amigas y familiares, y que este abuso sexual, en una gran cantidad de casos, es de naturaleza incestuosa como lo manifiestan las cifras arriba expuestas.1

Una primera y evidente conclusión de ello es que para las niñas y los niños, lo que en principio debe ser el espacio de la seguridad y el afecto, el hogar, se convierte en el lugar del peligro -quizá del mayor peligro con repercusiones no solo presentes sino también futuras.

No es difícil imaginar cómo enfrentará el mundo adulto una menor o un menor que haya sido agredida/o sexualmente, porque ninguna víctima de ese tipo de abuso sale indemne y menos si se trata de una persona de poca edad. Para superar la diversidad de aspectos traumáticos que son secuelas del abuso, hará falta una atención especializada que no siempre es posible porque no siempre se descubre la agresión sexual, y peor aún si ocurre dentro de la familia y proviene del padre y/o del padrastro.

De acuerdo con Esperanza Reyes Carrión, coordinadora del Area de Atención de la Asociación Mexicana contra la Violencia a la Mujer, este abuso sexual es "una de esas formas de ejercicio de poder y traición de la confianza hacia las/os menores, que en general es callada y oculta, independientemente de la clase social, lugar o situación en que suceda" (Boletín Red contra la Violencia. No. 19, abril 1998).

Sin embargo, hay una tendencia cada vez más creciente a arrancar el velo que cubre ese tipo de actos y ese concepto de "privacidad familiar" que busca mantener en la impunidad a los agresores y permite la reproducción de esos delitos.

Esa tendencia creciente que invita a madres, padres, familiares y sobre todo a las mismas niñas y niños a descubrir a los agresores e identificar el tipo de agresión, está dando sus frutos. No solo porque se revelan los hechos y se los cuantifica a través de estudios, sino porque también se recogen testimonios y las víctimas se disponen a hablar.

En la Campaña de Naciones Unidas por los derechos humanos de las mujeres y las niñas "Una vida sin violencia, un derecho nuestro", se trata de difundir datos y hechos para crear mayor conciencia y para que, efectivamente, se cumpla lo estipulado en el artículo 18 de la Declaración de Viena: la violencia y todas las formas de acoso y explotación sexuales contra mujeres y niñas, son incompatibles con la dignidad y la valía de la persona humana y deben ser eliminadas.

Por esto, el testimonio que viene a continuación, es una forma de alcanzar ese propósito.

"Una noche le conté a mi mami"2


No cumple aún doce años de edad. Pequeñita de estatura y de apariencia
frágil, si no fuera por su forma de hablar y su mirada, se diría menor aún. Unos ojos negros y rasgados y una boca grande de labios carnosos delatan su procedencia étnica. Nació en una de las provincias de la región amazónica del Ecuador. Su madre emigró a Quito cuando ella tenía unos seis años de edad, y pasó a formar parte de los sectores marginales, que en esta ciudad andina habitan las laderas de las montañas. Pero Juanita, que acaba de terminar la escuela primaria y es la hermana mayor de otra niña y dos varones, ha vivido entre su ciudad y la capital, que es como decir, por su historia, entre la seguridad afectiva y el peligro del abuso sexual.


Este es un breve testimonio sobre el tema. Casi excepcional, dadas las dificultades de que una niña abusada hable al respecto y con la claridad de Juanita. A pesar de que su voz sale casi imperceptible; que sus manos están siempre juntas y entre las rodillas mientras cuenta; de que algunos silencios connotan más que sus mismas palabras, ella habla, siempre ha hablado, por lo menos a su madre. Y el contar se ha convertido en su salvavidas.

Cuando se dio cuenta de que el peligro del abuso la acechaba, pidió a su mamá que la mandara al Oriente donde "mi tía", una hermana de su madre que aparece reiterativamente en sus expresiones y se convierte en un símbolo de su tierra y sus afectos: "Me encanta. Me acostumbro más allá porque hay aire puro, bastante comida, hay cómo sembrar. Aquí en cambio hay que ir a comprar, y como no hay dinero, entonces pasamos con hambre".

A la mayor pobreza en Quito se añadió el peligro del abuso del padrastro desde que la niña tenía nueve años de edad. Al fin, sin embargo, ha llegado una decisión que buscaba insistentemente: que su madre se separe del marido y, de paso, se salve también del maltrato constante que él le propinaba.

Juanita constituye uno de esos millones de casos que ocurren todos los días en todos los países y todos los grupos sociales; sin embargo, ella forma parte de aquellos que por su situación económica buscan protección en lugares construidos para el efecto, y entonces, sus testimonios se convierten en evidencias de que el abuso sexual en menores de edad es cotidianidad que hiere e indigna. Pero además, Juanita es un ejemplo de decisión y valentía para defenderse del peligro.

Si la niña no hubiera tenido encuentros previos con un psicólogo, quizá este testimonio no habría sido posible. Aunque no fue simple obtenerlo: salió por fragmentos de hechos, de tiempos, de espacios, y tratamos de respetar la vergüenza y el dolor no dichos que, sin duda, significó para Juanita el recordar y hablar. Ventajosamente se contó con su acuerdo y el de su madre. Descubren su historia para ayudar a prevenir.

"Yo sentía que algo me pesaba"

Mi mamá vive con él ya seis años. A él le dispararon y se hizo ciego, pero dicen que sí puede ver un poco... El es blanco, alto, flaquito, pelo largo. Para mí es feo.

Las noches cuando dormía, como había una sola cama, yo sentía que algo me pesaba, y me despertaba y no sabía qué era. Yo creo que tal vez era él que estaba encima mío.

Al principio, él era bueno y todo, pero después se fue portando mal. Me comenzaba acariciar por el pecho. Cuando estaba mi padrastro solo, yo no me quería quedar.

Cuando yo estaba en cuarto grado de la escuela, mi mami se fue a comprar pan, creo. Yo me quedé sola con él. Quería ir con mi mami pero él dijo no, quédate. Me tuve que quedar porque a mi mami también él le sabe hablar (insultar). Entonces él me dijo que le pase la vaselina. Yo le pasé y él me dice bájame el cierre, y ahí sacó el pene, dijo que le friegue y le salió una cosa blanca. No quería hacerle eso pero fue
antes que él se haga ciego. El dijo házlo o quieres que te pegue. Y cerró la puerta para que yo no salga. Fue la primera vez. El se puso un rato bravo, decía que le haga rápido... Me dio asco... Ese rato justo vino mi mami. Ella no se dio cuenta. El, rapidito se limpió.


Después yo le dije a mi mami quiero irme al Oriente con mi tía, entonces el quinto grado estuve allá. Otra vez mi mami me dijo que venga porque ella solita no podía hacer las cosas, que venga ayudarle a lavar. Yo no quería regresar y solo vine de visita. Ese rato él se portó bien pero después...

Cuando recién vine acá para el sexto grado, él me cogía y me quería besar a la fuerza, en la cama. Me daba miedo porque yo pensaba que me iba hacer algo peor que la otra vez. Y yo, aunque sea le daba con el zapato. Llegué a pegarle pero no le dolía. Peor, a la fuerza me cogía las manos y los pies. No me golpeó, solo me hablaba: por qué no hacemos el amor así como tu mami y yo. Tú ya eres grande, ya puedes. Me decía que me case con él. Yo dije no, todavía soy chiquita. El es casado
con mi mami.

El estaba sano cuando hacía esas cosas, no borracho. A cada rato él venía detrás, me perseguía. Igual le tengo bastante miedo porque también me contaron que él ha violado a otras personas. A una sobrina que tiene nueve años ahora...

"No podía esconder esas cosas"

Una noche, él se fue bravo y allí le conté a mi mami. Le conté porque no podía esconder esas cosas. Yo había oído en las noticias que cuando los niños los abusan así, hay que decir. Mi mami me dijo por qué no me avisaste antes, y yo le dije que él me hablaba, que si yo decía él me pegaba. Y me daba miedo...

Eso fue recién nomás. Yo le decía a mi ñaño (hermano) anda a decirle a alguien que venga a ayudarme. Pero peor, tenía miedo y se iba a esconder, porque él era bien bravo, le pegaba a mi ñaño si decía algo. Cuando yo era chiquita sí me pegaba a mí, pero era por otras cosas. No recuerdo bien.

Mi mamá sí me decía que me cuide, pero no pensó que él iba a ser así. El le pegaba a ella. Bastantes veces. Cogía cualquier cosa para darle, un fierro, cualquier cosa. En el hombro tiene una herida de un machetazo que él le dio. Mi mami estuvo en el hospital. Yo no estuve ese tiempo aquí. Pero yo sí estuve antes, en otras muchas
ocasiones. O sea, ella se separaba y otra vez volvía.

Yo le decía a mi mami que no vuelva más, que él le va a seguir pegando. Pero después regresó, y ahí él comenzó a molestarme. Yo tenía miedo de decirle eso a mi mami. Pero sí le dije, y ella dijo que ahora se va a divorciar y le va a meter preso. Se separó pero no hizo nada más.

"Dicen que es mejor que me haga monja"

Yo no quiero que mi mami regrese con él. Ella dice que ya no quiere regresar.

El me decía que le llame papá. Y yo le dije cómo quiere que le diga así si usted me sigue molestando. Primero me dijo que ya no te voy a seguir molestando. Pero él no hacía caso. Siento que me ha hecho daño. No me gustaba lo que me hacía.

En la escuela, a veces me recordaba de eso. Yo no podía estudiar. Venía algunas veces llorando por lo que él me hacía. No atendía bien las clases, pensaba en muchas cosas y me daba más miedo.

Como una vez me fui a estarme con mi papi, allá en el Oriente, mi madrastra me dice que mi papi ha sabido estarse bajando. O sea, yo dormía en el suelo y él se bajaba de la cama. No me recuerdo de eso pero ella me decía hasta tu papá puede abusar, qué será de tu padrastro... O sea, yo sé que a las niñas las abusan y también
a los niños.

Aquí duermo tranquila, en mi casa no; allá soñaba que él me abusaba, que él me cogía a la fuerza, que me llevaba lejos.

Solo Dios sabe si yo tenga un enamorado. Nunca. No, no me gusta... Dicen que es mejor que me haga monja. Una chica que vive aquí me dice así. Es que no me gustan las ropas apretadas, siento feo.

"Digo que no se dejen y que sean valientes"

Yo quiero seguir estudiando. Ahora me voy a ir a un internado, donde las monjitas. La van ayudar a mi mamá para tener la matrícula. Quiero terminar la secundaria y seguir una profesión, pero más ser cantante de verdad. Me gusta la radio. Una vez en la escuela gané una radio cantando y ya participé en otros concursos. Me gusta curar a los
animalitos, tener amigas. Con los niños no, no puedo, me hace cosas... Me gusta estar más en mi casa. También me gusta andar en bicicleta.

Yo diría a otras niñas que se pongan valientes, que le digan a los padres, porque si no, de una sola se abusan y hasta pueden violar. Digo que no se dejen, que muy pronto les avisen a sus padres, que antes que le hagan algo, avisen. Y a los adultos, que se porten bien, que no vuelvan hacer esas cosas porque eso es para adultos, no para niños.

No a todo el mundo hay que contar esas cosas porque después ellos van avisar a todos. Hay que decirle a la mamá, a una persona de confianza.

No tengo venganza sino que Dios le perdone. No me gusta hacer daño. La venganza no vale.


1. Estos datos fueron tomados de un informe publicado por la oficina para América Latina y el Caribe, de UNICEF, y de estadísticas recopiladas por Isis Internacional, con sede en Santiago de Chile. El presente artículo y el testimonio que viene a continuación fueron preparados por Alexandra Ayala Marín, editora de este Informativo.

2. Juanita se encuentra en la Casa-refugio para Mujeres y Menores Maltratadas, del Centro Ecuatoriano de Acción y Promoción de la Mujer -CEPAM-, en Quito. Agradecemos a este centro el habernos permitido acceder a un testimonio no siempre fácil de hallar. El nombre de la protagonista es ficticio para proteger su identidad de menor de edad.

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Putitas maduras (Costa Rica)
Leonardo Garnier

Diario La Nación (Costa Rica), 28-IV-2001

No se preocupe, no es para tanto. No son niñas de verdad esas que se prostituyen a los 10, 12 ó 14 años. Sólo son putitas maduras. Ya sea simple ciudadano o el presidente de la República, no se sienta mal si no ha hecho nada al respecto. La cosa no era como nos la pintaban: no son niñas, sólo son putitas maduras.
La tristeza infantil en sus caritas mal maquilladas, o los cuerpecitos púberes que se adivinan a veces tras sus agresivas minifaldas, no son lo que parecen, sino el disfraz con que se ocultan estas modernas y precoces comerciantes del sexo, tan perversas como los adultos que las violan, que las usan, que las maltratan, que viven a costa de ellas, que las compran y las venden.

No cabe ya hablar de prostitución infantil: sólo son putitas maduras. Y, por favor, no se enoje conmigo, que no fui yo quien lo dijo. Fue don Edgar Mohs quien, en esta misma página, sentenció que había una diferencia radical entre los verdaderos niños y niñas -que él define como los menores de 9 años- que "son víctimas de adultos pervertidos, en forma de abuso sexual o agresión física o emocional" y los adolescentes mayores de 9 años que practican la prostitución.

¡Menos mal! Según el criterio de don Edgar, pasados los nueve años ya no son verdaderas niñas esas pequeñas prostitutas, sino adolescentes. Aunque no cumplan aún los 15, estas putitas son realmente maduras, libres y perversas: "Una adolescente de la calle de 10, 12 ó 14 años puede tener el comportamiento sexual de una persona ordinaria de 24 ó 25 años, en cuanto a tener conciencia de lo que está haciendo y de la libertad para hacerlo; es decir, su conducta se parece mucho más a la de un adulto perverso que a la de una niña".

De una vez por todas: estas pequeñas no son prostitutas infantiles, son tan sólo putitas tan perversas como maduras. No hagamos tanta alharaca, entonces, por unas cuantas adolescentes pervertidas que, como nos dice don Edgar, "han aprendido muy temprano toda clase de vicios: mentir, robar, asesinar y pervertirse en lo sexual".

Reconozcamos que lleva razón don Edgar en buscar la precisión. No es lo mismo tener 9 años que tener 17. Ni los problemas, ni sus causas, ni sus soluciones pueden ser iguales. Pero no permitamos que la precisión nos haga perder la sensatez y la sensibilidad, porque es insensato e insensible justificar una absurda línea de madurez sexual y social que transformaría a la niña violada y agredida en una perversa y madura prostituta, si en vez de 9 años tuviera 10, 12 ó 15.

Trabajo y vicios. De hecho, para que el argumento de don Edgar fuera consecuente, debería extenderse a otros campos. El trabajo infantil, por ejemplo, sólo debería ser censurado y prohibido cuando lo realizan niños de 8 ó 9 años, y no esos vagabundos adolescentes de 10 ó 12. Dado que las jovencitas que se dedican a la vida alegre maduran tan rápido que a los 10 ó 12 años actúan ya como adultas, deberíamos cambiar las leyes electorales para que las prostitutas puedan votar desde los 10 años. Y, claro, habría que autorizar la venta de licor y cigarrillos a menores, con el requisito estricto del ejercicio profesional de la prostitución. Consecuentemente insensato.

Don Edgar está convencido de que "la insistencia en el tema de la prostitución infantil y en repetir que se trata de niñas tiene sin duda la mala intención de sobredimensionar el problema, impactar a los ingenuos y dañar el prestigio del país". No creo que eso sea así. Pero aun si lo fuera, el problema es que su línea argumental conduce a un juego mucho más peligroso que la ingenuidad: el cinismo.

Y si algo no podemos permitirnos frente a problemas que sabemos trágicos y reales, aunque sólo afecten a esas putitas maduras de 12 y 14 años a las que don Edgar ya no considera niñas, es precisamente el cinismo. Entendamos que las putitas maduras están ahí. Que muchas no han cumplido 15 años. Que son nuestras. Y que las hemos abandonado.

Ver artículo ¿Niñas o adolescentes? de Edgar Mohs (Diario La Nación, 24-IV-2001)

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Salud, Pobreza, Infancia y Mujeres’
Liliana Pauluzzi - Mayo de 2000

Precarias viviendas, hacinadas en un abigarrado diseño que enmarca las vías ferroviarias, criaturas pequeñas y animales domésticos aprovechan el espacio, mientras el tren no pasa. Las mujeres en un esfuerzo por crear un orden en el caos de la pobreza luchan con la volatilidad errática del polvo de sus calles sin pavimentar y sin cubierta vegetal. El calor, el frío, la lluvia, los roedores, los insectos participan de la cotidianidad del trabajo doméstico de éstas mujeres. En un proceso cíclico y continuo de desorganización y reorganización que va dejando huellas en su físico y su mente.

Al mediodía niñas y niños hacen cola en la puerta de los comedores comunitarios para recibir su ración de comida, caritas taciturnas, falta de expresividad, miradas perdidas o distraídas que a veces salen de su visión interior por alguna pelea explosiva de varones. Las mamás colaboradoras ejercen su poder de control con los revoltosos. Las niñas generalmente calladas se manifiestan a través del llanto por algún incidente menor que les permite expresar un sufrimiento, cuya causa no puede ser dicha.

Este es un lugar de Rosario - como tantos otros de la Argentina o Latinoamérica, dónde la gran mayoría de estas criaturas sufren la violencia familiar instalada en sus hogares. Mujeres y niñez viven atrapados en una cárcel de barrotes emocionales que les impide ser sujetos de derechos.

Las políticas públicas en forma demasiado precaria asisten el hambre de comida, pero queda fuera de todo programa el hambre afectiva que se padece en estos lugares produciendo y reproduciendo los desoladores patrones de la pobreza.

Pensar en la salud de estos ciudadanos y ciudadanas es pensar en un paisaje apocalíptico de destrucción de la dignidad humana. Cuando la infancia, etapa fundacional para una posterior salud adulta, es cercenada desde todo punto de vista por las condiciones de precariedad en la cual se desarrolla, victimizada material, emocional, física y sexualmente, los resultados son múltiples y diversos en cuanto al daño psíquico de la criatura humana. Pudiendo preverse las respuestas de acuerdo a las características genéricas de su sexo.

Los factores socioeconómicos, socioculturales y psicosociales se interrelacionan entre sí para dar lugar a la producción y reproducción de relaciones interpersonales violentas, las cuales crecen en el seno de las familias que funcionan como escuelas de formación de futuros sometimientos y subordinaciones, instalándose las raíces del odio en la construcción de las subjetividades.

Verdaderos “semilleros de odio” son cultivados en estos hogares carenciados con estructuras jerárquicas, verticalistas y autoritarias que facilitan el abuso del poder impregnados en las prácticas de sus miembros. En esta dinámica se pone énfasis en los deberes de los subordinados y nunca en los derechos, por lo que la infancia crece en una oscura conciencia de sus capacidades y sus derechos.

Se naturaliza y goza de alta estima la corrección mediante el golpe, la humillación, la denigración por parte de la autoridad, de igual manera que el respeto unidireccional de quién la imparte, anulando la posibilidad de defensa de los más débiles.

El entrenamiento en la obediencia sin crítica, sin la posibilidad de un estímulo reflexivo, anula la percepción del sí mismo, disminuyendo la autoestima y convirtiendo a sus miembros en adeptos incondicionales de la violencia.

El antagonismo de géneros aprendido en la violencia de estos hogares condicionará a los varones a una masculinidad que asocian a la agresión, la conquista y el ejercicio de poder arbitrario con las mujeres y la niñez. La virilidad será expresada por la fuerza que manifiesta el grito, el golpe, la violación.

No sólo la identificación con la figura paterna lo llevará a esas conductas, sino también las ansias de recuperar el poder perdido en la infancia a manos de sus progenitores, cuando los sentimientos de desolación y desamparo lo enfrentaban a la convicción de estar totalmente desprotegido
Reviven ante su mujer y la niñez, que supuestamente está a su cargo “esa vulnerabilidad de sus primeros años de vida que no consiguen recordar, y sólo entonces a la vista de esos seres humanos más débiles que ellos, se defienden brutalmente”.

El colectivo masculino vela porque así suceda, en estos lugares hay que demostrar que se es un hombre y para ser hombre se tiene que demostrar que no se es un niño, ni una mujer, ni un homosexual. La inseguridad y precariedad de esta identidad hace que se busque desesperadamente una seguridad que solo encuentra en el sometimiento de otros seres.

Mientras en los hombres las consecuencias del maltrato vivido en la infancia va a proyectarse hacia afuera, en las mujeres, las graves injusticias y agresiones infligidas en la infancia, tendrán otro destino en el futuro, dada la imposibilidad de defenderse y articular su rabia y su dolor, estas experiencias no podrán ser integradas en su personalidad y la hostilidad conciente o inconsciente se dirigirá contra sí misma, bien contra su cuerpo (somatizaciones crónicas, dipsomanías, drogadicciones, comer compulsivo o falta de apetito etc.) o hacia quienes consideran parte de ella misma, su descendencia.

La alarmante prevalencia de la victimización sexual temprana se encuentra entre ellas, como parte de su ser femenino no siendo concientes, a veces, de las cicatrices que el trauma dejó en sus subjetividades, especialmente cuando fueron vividos en la relación afectiva con un familiar.

Hambrientas de afecto, confundieron la protección, el cuidado, la contención, con las estrategias utilizadas por el abusador para conseguir sus fines, lo que de alguna manera las condiciona a la idea de que su cuerpo es para otros y un medio de transacción a través del cual se puede adquirir aquello que se necesita.

Es de peor pronóstico para la salud psíquica de las mujeres cuando el abusador las convence de una relación falsa presentada como afectiva y protectora, lo que le imposibilita el sentimiento de víctima, creando una distorsión de sí misma y considerándose “mala” con la carga culpógena típica de estos casos

Las diferentes caras del abuso sexual infantil dan respuestas a un sinnúmero de actitudes y conductas inexplicables de las mujeres adultas que no saben protegerse a sí mismas y se vuelven vulnerables para futuras victimizaciones hacia ellas.

En ocasiones el embarazo temprano se presenta como solución para salir de la vida de explotación que vive en sus familias de origen. Lo que se ve como solución las lleva a una repetición circular de la situación de subordinación de la que intentaban salir, esta vez con la violencia de su pareja. Luego sus embarazos se suceden como algo que les pasa sin poder tomar decisión alguna al respecto

El varón significado como el único ser con derechos regirá su vida como una eterna menor de edad, a la que paradójicamente se le adjudica el cuidado y la protección de su progenie.

Educadas en la no-posesión de sus cuerpos viven su sexualidad y genitalidad con un bajísimo protagonismo, excluidas de sus derechos sexuales y reproductivos, en su rol de madres muchas veces, intentan superar la infancia vivida, con tan pocas herramientas, que terminan reproduciendo el desolador patrón al que estuvieron expuestas.

Si bien estos parámetros no son privativos de esta clase social, ya que esta ideología es compartida por la sociedad en su conjunto, es en estos ámbitos dónde las carencias materiales, ambientales y afectivas de alto riesgo, son el caldo de cultivo para que prenda la delincuencia, la prostitución (tanto pública como privada), la droga, el tráfico y venta de niñas,

Miseria, violencia e impunidad se conjugan para que este paisaje apocalíptico siga siendo una imagen cotidiana con la que convivimos sin sorprendernos demasiado; a no ser cuando en los medios de comunicación explota un escándalo amarillista que da cuenta de un episodio que indigna la conciencia de las “buenas familias”, para luego por medio de los artilugios de la tecnología creamos que es una realidad ajena.

“La capacidad tecnológica permite proteger a la infancia, combinando la eficacia y la ternura, pero esa capacidad universal está privatizada: se utiliza para acumular la riqueza en muy pocas manos y para amparar la impunidad de quienes desde los gobiernos dejan a las niñas y a los niños en la calle o mantienen el fuego inicial de la violencia en la familia... En la guerra, en la represión política y económica, en la discriminación y la marginación social deciden los hombres, padecen sobre todo las mujeres y mueren indefensos y desamparados los niños y las niñas. La violencia contra la niñez y la explotación de la infancia son la continuación de la violencia contra las mujeres. Lo más peligroso es ser pobre, mujer y menor.”

Alice Miller “Por tu propio bien. Raíces de la violencia en la educación del niño”” Tusquet editores. Barcelona 1992 (2da edición)

José Manuel Martín Medem “La guerra contra los niños La impunidad de la violencia en la miseria ”Ediciones El viejo Topo. Barcelona 1998

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MISERIAS

ABUSO Y EXPLOTACIÓN SEXUAL DE NIÑAS Y JÓVENES

Orden de captura para etadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
El papel de la pornografia en el abuso sexual infantil (EEUU)
Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Prevención del abuso sexual: todo depende del dinero (Argentina)
El abuso sexual a niñas: realidad triste con cara familiar (Mexico)
Putitas maduras (Costa Rica)
Salud, pobreza, infancia y mujeres (Argentina)

Orden de captura para estadounidenses abusadores de niñas (Costa Rica)
San José, 6 de junio del 2001 (Casa Alianza/Tertulia).

Autoridades judiciales han emitido una orden de arresto contra dos estadounidenses acusados de abusar sexualmente a cerca de una docena de jóvenes muchachas en Costa Rica. Se sospecha que los sujetos abandonaron el país, violando así su libertad condicional y el impedimento de salir del territorio costarricense.

Arthur Kanev (55), dentista de Boston, y Joe Curtis Baker (51), veterinario de Oklahoma City, fueron arrestados en enero de 1999 en el turístico pueblo de Esterillos en Quepos, en la costa pacífica de Costa Rica, acusados de abusar de más de 10 muchachas de entre 14 y 18 años de edad. De acuerdo a los informes policiales, cuando las niñas eran drogadas ellos las abusaban sexualmente y las fotografiaban, tanto con ellos mismos como con amigos extranjeros.

Al momento de la detención se encontraron más de 40 pastillas de Rohypnol, una droga sedante cuyo uso está prohibido en Estados Unidos y Canadá. Aparentemente, Kanev conseguía la droga con una prescripción médica a nombre de su hermano, quien nunca ha estado en Costa Rica. Residuos de esta droga fueron encontrados en la casa de Kanev y Curtis cuando fue allanada por las autoridades hace dos años y medio.

La orden de captura fue emitida ayer por el Juzgado Penal de Aguirre, pero se presume que Kanev y Curtis salieron de Costa Rica por tierra rumbo a Panamá, hace varias semanas, pese a que tenían un impedimento legal para abandonar el país. Los oficiales de Migración que debieron haberlos detenido están bajo la responsabilidad del Ministerio de Seguridad Pública.

De acuerdo a los términos de la libertad condicional otorgada a Kanev y Curtis, ambos tenían que firmar cada mes ante la Fiscalía de Aguirre en Quepos; sin embargo, no se presentaron a su cita del 9 de mayo pasado. La Fiscalía debió haber solicitado de inmediato, al juez, una orden de captura, pero no lo hizo hasta un mes después.

Este caso ilustra la ineficiencia del sistema judicial de Costa Rica, y la facilidad con que los extranjeros pueden escapar de ser juzgados por abuso sexual de niñas. A pesar de que Kaney y Curtis fueron capturados con cientos de fotos pornográficas de al menos 36 muchachas jóvenes, y no obstante los testimonios bajo juramento de las víctimas, dos años y medio después el caso todavía no ha llegado a juicio.

En una entrevista televisada del programa 20/20 de ABC, en diciembre pasado, Kanev dijo que "esto [tener relaciones sexuales con alguien de 14 años de edad es legal y moralmente aceptado aquí... No pienso que hice algo incorrecto".

Tertulia, Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 25 – 9 de junio del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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Papel de la Pornografia en el Abuso Sexual (EEUU)
Adam Walsh, Su Guía para la Protección Infantil

Hay más pruebas que relacionan la pornografía con delitos sexuales en contra de los niños, que el fumar cigarros con el cáncer. El Reporte del Cirujano General sobre la Pornografía y Salud Pública (1986) y el Reporte Final del Ministro de Justicia de la Comisión de Pornografía (1986) atestiguan los daños de la pornografía - así como numerosos estudios de otros expertos en el campo. Hay muchas más tiendas que venden pornografía dura que restaurantes McDonalds, y nuestros hijos varones de 12 a 17 años se encuentran entre los mayores consumidores.

El Dr. Frederick Wortham, un psiquiatra que trata a niños problemáticos que han cometido cosas terribles, nos dice que el cerebro del niño es como un banco - lo que se pone adentro sale 10 años después con intereses. Nosotros vemos esto ilustrado en los resultados de una encuesta de estudiantes de secundaria que reveló que un 60% de los varones pensó que era lícito violar a una jovencita si pensaban que iban a casarse con ella.

Estamos recogiendo la cosecha que sembró el tema consistente en la pornografía que reduce a los niños y las mujeres a juguetes sexuales -subsirvientes a aquellos que los puedan controlar. Vale la pena repetir que el 29% de las víctimas de violación son menores de 11 años, otros 32% entre 11 y 17, y la violación ha aumentado el 523% desde 1960.

Los siguientes son sólo dos casos que demuestran aún más cómo la pornografía está envenenando las mentes de nuestra juventud: Un niño de 10 años violó y cometió actos de sodomia a cuatro niños menores en un edificio de departamentos. Cuando la policía le preguntó de dónde sacó tal idea, el niño les mostró la pornografía de sus padres. Un niño de 16 años fue forzado a buscar consejería por una adicción a ‘dial-a-porn’ (pornografía telefónica. El fue a su mamá llorando preguntándole por qué nunca le había advertido acerca de los efectos de la pornografía.

FUENTE: Your Guide to Child Protection -Su Guía para la Protección Infantil
Adam Walsh, Child Resource Center and The National Center for Missing and Exploited Children, Los Angeles & Anaheim California Police Departments

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Niñas obligadas a prostituirse (Guatemala)
Guatemala, 30 de marzo del 2001 (Mario Ramos/Siglo Veintiuno/Tertulia).

El mayor número de menores que ingresa a la prostitución lo hace mediante artimañas de personas que explotan sexualmente a las niñas para lucrar con ellas, coincidieron en afirmar ayer investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) y autoridades de Casa Alianza.

"Yo vengo del El Salvador; me dijeron que iba a trabajar en una casa y que me iban a pagar buen dinero, y ya estando aquí (Guatemala) me trajeron a este lugar (un bar); nos amenazaron que si no trabajábamos no nos dejaban ir".

"A mí me dijeron que iba a cuidar un niño, que me iban a pagar un hotel y que ganaría bastante pisto, pero al venir aquí me regañaban si no trabajaba y no me dejaban salir".

Los anteriores testimonios son parte de las múltiples explicaciones que el fin de semana pasado dieron siete menores cuando fueron rescatadas por la PNC de tres centros nocturnos donde eran obligadas a prostituirse. Seis de las jóvenes eran de nacionalidad salvadoreña, de entre 14 y 17 años, quienes, además de estar cautivas, eran mal alimentadas y vivían en condiciones infrahumanas.

Engañadas para la explotación. Personal de la Sección de Menores del Servicio de Investigación Criminal (SIC) reveló que la mayoría de menores es traída con engaño para luego ser explotada sexualmente. "Les dicen que van a trabajar como domésticas en una cafetería o en algún negocio, y siempre les ofrecen bastante dinero para que acepten", comentó uno de los investigadores, quien pidió resguardar su identidad.

Según registros del SIC, casi todas las jóvenes traídas a prostituirse en centros nocturnos de Guatemala son de escasos recursos económicos; oscilan entre las edades de 15 y 17 años y en su mayoría provienen de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

"El problema que tenemos es que las menores no identifican a las personas que las traen, y muchas veces esa gente les quita sus documentos a fin de que no se vayan, ya que las ganancias que les generan son de Q1000 a Q2000 semanales", agregó el detective.

Pero también muchas jóvenes guatemaltecas son engañadas. Arturo Echeverría, director de Casa Alianza, informó que por medio de la oficina regional en México se ha determinado que muchas menores son engañadas en el sentido de que van a ser llevadas a Estados Unidos y luego son "vendidas" a propietarios de bares.

"Las niñas se convierten en esclavas porque no las dejan salir, y cuando prestan servicios a domicilio son custodiadas. Nosotros seguimos diciendo que el problema son los adultos que hacen dinero explotándolas", agregó Echeverría.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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Prevención del abuso sexual: Todo depende del dinero (Argentina)
Rosario, 26 de marzo del 2001 (El Ciudadano/Tertulia).

Aunque el Concejo Municipal aprobó el pasado 30 de noviembre una ordenanza para poner en marcha un programa integral para la prevención y detección temprana del abuso sexual y el maltrato infantil, ésta aún no se puso en marcha fundamentalmente porque no fue incluida en el presupuesto 2001. El asunto reflotó a partir de la inminente discusión del presupuesto participativo, que se llevará a cabo el 20 de abril en el Palacio Vasallo.

Si bien el debate es no vinculante (lo que se apruebe en la audiencia pública no tiene por qué ser incorporado al presupuesto) se aguarda que la instancia sirva para orientar a los funcionarios sobre las necesidades de los rosarinos. En ese marco, el Bloque del Frente Grande, que impulsó tanto la novedosa (nacida en Porto Alegre Brasil) como el proyecto en particular, pondrá nuevamente sobre el tapete la ordenanza 7125.

La misma plasma un plan preventivo trabajado en conjunto con cinco organizaciones no gubernamentales durante el 2000: Casa de la Mujer, Indeso, Grupo desde el pie, Cedeifam y Epaf.

El programa estará dirigido a agentes de salud, médicos, psicólogos y demás profesionales que presten servicios en institutos de salud y centros Crecer del Municipio; al personal docente y no docentes de los distintos establecimientos educativos de la ciudad, previa firma de convenios entre el Ministerio de Educación provincial y la comuna, y a todo vecino o líder barrial interesado. Su objetivo es difundir eficazmente una problemática invisible, que está presente en muchos hogares y termina perpetuándose a raíz de la falta de espacio para desarticularla. La idea es lanzar una campaña masiva en los medios, realizar charlas de actualización, cursos de capacitación y talleres.

La ordenanza, que ya fue girada al Departamento Ejecutivo y deberá ser instrumentada por la Secretaria de Salud municipal, se aprobó por unanimidad en el Concejo poco después del Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, que fue instituido el 19 de noviembre. En sus fundamentos recuerda que la ley de violencia familiar indica a los servicios asistenciales, sociales o educativos y a los profesionales de la salud como obligados a denunciar los hechos de abuso de los que sean víctimas menores o personas con discapacidad.

En este contexto las organizaciones que trabajan específicamente la problemática del abuso demandan desde hace años la creación de una estructura estatal que contribuya a disminuir los impactos del flagelo. El programa, que espera ponerse en práctica este año desde la Municipalidad, podría ser el puntapié inicial para comenzar a armar una red pública hoy inexistente.

Un grave problema social. Según investigaciones del Fondo Mundial para la Dignidad de Niños y Niñas, el abuso infantil es uno de los principales problemas sociales. El 95 por ciento de los agresores fue víctima durante su niñez. Ocho de cada diez personas que dependen de las drogas y el alcohol ha sufrido abusos; el mismo porcentaje de chicos que se fugan de sus casas citan este problema como causa. En tanto, el 95 por ciento de las prostitutas padeció abusos sexuales, lo mismo que el 78 por ciento de la población carcelaria.

Así lo manifestó la psicóloga Liliana Pauluzzi, directora de la Casa de la Mujer. De todos modos sufrir un abuso en la niñez no es necesariamente sinónimo de criminalidad o enfermedad mental en la adultez. Pero para evitar esas consecuencias es necesario que el chico encuentre una persona que le haga ver que no es culpable de la situación sino que la responsabilidad es del entorno. De allí la importancia de estructuras de contención.

Una ventana hacia las vidas de las mujeres
Vol. IV, No. 14 – 31 de marzo del 2001
Editora: leasturias@intelnet.net.gt Laura E. Asturias
Internet: http://www.geocities.com/guatertulia

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El abuso sexual a niñas : Realidad triste con cara familiar (Mexico)
Dibujo de Mayra Inzunza. Revista UNA Nº7.
México 1998

Las niñas olvidadas de la ciudad de México, estudio publicado en 1996, mostró que aproximadamente la mitad de 62 niñas (47%) hicieron de la calle su lugar de vivienda y trabajo porque sufrieron alguna forma de abuso sexual y maltrato. En República Dominicana, de acuerdo con informaciones de prensa recopiladas entre 1996 y 1997, once niñas fueron violadas por el padre y 43, por conocidos o amigos. De 63 víctimas, todas eran niñas, según una investigación sobre incesto en 50 familias de Sao Paulo (en 1993, 1995 y 1997); entre los agresores, 37 eran padres biológicos y seis, padrastros; por si fu poco, once de las niñas resultaron a la vez madres y hermanas de las/os bebés que trajeron al mundo.

El abuso sexual a menores de edad es una realidad muy antigua y de varias caras. Desde la persecución con palabras o gestos de connotaciones sexuales, hasta la violación, pasando por manoseos violentos o caricias de aparente suavidad, el problema adquiere características más dolorosas cuanto que proviene, sobre todo, de personas conocidas, amigas y familiares, y que este abuso sexual, en una gran cantidad de casos, es de naturaleza incestuosa como lo manifiestan las cifras arriba expuestas.1

Una primera y evidente conclusión de ello es que para las niñas y los niños, lo que en principio debe ser el espacio de la seguridad y el afecto, el hogar, se convierte en el lugar del peligro -quizá del mayor peligro con repercusiones no solo presentes sino también futuras.

No es difícil imaginar cómo enfrentará el mundo adulto una menor o un menor que haya sido agredida/o sexualmente, porque ninguna víctima de ese tipo de abuso sale indemne y menos si se trata de una persona de poca edad. Para superar la diversidad de aspectos traumáticos que son secuelas del abuso, hará falta una atención especializada que no siempre es posible porque no siempre se descubre la agresión sexual, y peor aún si ocurre dentro de la familia y proviene del padre y/o del padrastro.

De acuerdo con Esperanza Reyes Carrión, coordinadora del Area de Atención de la Asociación Mexicana contra la Violencia a la Mujer, este abuso sexual es "una de esas formas de ejercicio de poder y traición de la confianza hacia las/os menores, que en general es callada y oculta, independientemente de la clase social, lugar o situación en que suceda" (Boletín Red contra la Violencia. No. 19, abril 1998).

Sin embargo, hay una tendencia cada vez más creciente a arrancar el velo que cubre ese tipo de actos y ese concepto de "privacidad familiar" que busca mantener en la impunidad a los agresores y permite la reproducción de esos delitos.

Esa tendencia creciente que invita a madres, padres, familiares y sobre todo a las mismas niñas y niños a descubrir a los agresores e identificar el tipo de agresión, está dando sus frutos. No solo porque se revelan los hechos y se los cuantifica a través de estudios, sino porque también se recogen testimonios y las víctimas se disponen a hablar.

En la Campaña de Naciones Unidas por los derechos humanos de las mujeres y las niñas "Una vida sin violencia, un derecho nuestro", se trata de difundir datos y hechos para crear mayor conciencia y para que, efectivamente, se cumpla lo estipulado en el artículo 18 de la Declaración de Viena: la violencia y todas las formas de acoso y explotación sexuales contra mujeres y niñas, son incompatibles con la dignidad y la valía de la persona humana y deben ser eliminadas.

Por esto, el testimonio que viene a continuación, es una forma de alcanzar ese propósito.

"Una noche le conté a mi mami"2


No cumple aún doce años de edad. Pequeñita de estatura y de apariencia
frágil, si no fuera por su forma de hablar y su mirada, se diría menor aún. Unos ojos negros y rasgados y una boca grande de labios carnosos delatan su procedencia étnica. Nació en una de las provincias de la región amazónica del Ecuador. Su madre emigró a Quito cuando ella tenía unos seis años de edad, y pasó a formar parte de los sectores marginales, que en esta ciudad andina habitan las laderas de las montañas. Pero Juanita, que acaba de terminar la escuela primaria y es la hermana mayor de otra niña y dos varones, ha vivido entre su ciudad y la capital, que es como decir, por su historia, entre la seguridad afectiva y el peligro del abuso sexual.


Este es un breve testimonio sobre el tema. Casi excepcional, dadas las dificultades de que una niña abusada hable al respecto y con la claridad de Juanita. A pesar de que su voz sale casi imperceptible; que sus manos están siempre juntas y entre las rodillas mientras cuenta; de que algunos silencios connotan más que sus mismas palabras, ella habla, siempre ha hablado, por lo menos a su madre. Y el contar se ha convertido en su salvavidas.

Cuando se dio cuenta de que el peligro del abuso la acechaba, pidió a su mamá que la mandara al Oriente donde "mi tía", una hermana de su madre que aparece reiterativamente en sus expresiones y se convierte en un símbolo de su tierra y sus afectos: "Me encanta. Me acostumbro más allá porque hay aire puro, bastante comida, hay cómo sembrar. Aquí en cambio hay que ir a comprar, y como no hay dinero, entonces pasamos con hambre".

A la mayor pobreza en Quito se añadió el peligro del abuso del padrastro desde que la niña tenía nueve años de edad. Al fin, sin embargo, ha llegado una decisión que buscaba insistentemente: que su madre se separe del marido y, de paso, se salve también del maltrato constante que él le propinaba.

Juanita constituye uno de esos millones de casos que ocurren todos los días en todos los países y todos los grupos sociales; sin embargo, ella forma parte de aquellos que por su situación económica buscan protección en lugares construidos para el efecto, y entonces, sus testimonios se convierten en evidencias de que el abuso sexual en menores de edad es cotidianidad que hiere e indigna. Pero además, Juanita es un ejemplo de decisión y valentía para defenderse del peligro.

Si la niña no hubiera tenido encuentros previos con un psicólogo, quizá este testimonio no habría sido posible. Aunque no fue simple obtenerlo: salió por fragmentos de hechos, de tiempos, de espacios, y tratamos de respetar la vergüenza y el dolor no dichos que, sin duda, significó para Juanita el recordar y hablar. Ventajosamente se contó con su acuerdo y el de su madre. Descubren su historia para ayudar a prevenir.

"Yo sentía que algo me pesaba"

Mi mamá vive con él ya seis años. A él le dispararon y se hizo ciego, pero dicen que sí puede ver un poco... El es blanco, alto, flaquito, pelo largo. Para mí es feo.

Las noches cuando dormía, como había una sola cama, yo sentía que algo me pesaba, y me despertaba y no sabía qué era. Yo creo que tal vez era él que estaba encima mío.

Al principio, él era bueno y todo, pero después se fue portando mal. Me comenzaba acariciar por el pecho. Cuando estaba mi padrastro solo, yo no me quería quedar.

Cuando yo estaba en cuarto grado de la escuela, mi mami se fue a comprar pan, creo. Yo me quedé sola con él. Quería ir con mi mami pero él dijo no, quédate. Me tuve que quedar porque a mi mami también él le sabe hablar (insultar). Entonces él me dijo que le pase la vaselina. Yo le pasé y él me dice bájame el cierre, y ahí sacó el pene, dijo que le friegue y le salió una cosa blanca. No quería hacerle eso pero fue
antes que él se haga ciego. El dijo házlo o quieres que te pegue. Y cerró la puerta para que yo no salga. Fue la primera vez. El se puso un rato bravo, decía que le haga rápido... Me dio asco... Ese rato justo vino mi mami. Ella no se dio cuenta. El, rapidito se limpió.


Después yo le dije a mi mami quiero irme al Oriente con mi tía, entonces el quinto grado estuve allá. Otra vez mi mami me dijo que venga porque ella solita no podía hacer las cosas, que venga ayudarle a lavar. Yo no quería regresar y solo vine de visita. Ese rato él se portó bien pero después...

Cuando recién vine acá para el sexto grado, él me cogía y me quería besar a la fuerza, en la cama. Me daba miedo porque yo pensaba que me iba hacer algo peor que la otra vez. Y yo, aunque sea le daba con el zapato. Llegué a pegarle pero no le dolía. Peor, a la fuerza me cogía las manos y los pies. No me golpeó, solo me hablaba: por qué no hacemos el amor así como tu mami y yo. Tú ya eres grande, ya puedes. Me decía que me case con él. Yo dije no, todavía soy chiquita. El es casado
con mi mami.

El estaba sano cuando hacía esas cosas, no borracho. A cada rato él venía detrás, me perseguía. Igual le tengo bastante miedo porque también me contaron que él ha violado a otras personas. A una sobrina que tiene nueve años ahora...

"No podía esconder esas cosas"

Una noche, él se fue bravo y allí le conté a mi mami. Le conté porque no podía esconder esas cosas. Yo había oído en las noticias que cuando los niños los abusan así, hay que decir. Mi mami me dijo por qué no me avisaste antes, y yo le dije que él me hablaba, que si yo decía él me pegaba. Y me daba miedo...

Eso fue recién nomás. Yo le decía a mi ñaño (hermano) anda a decirle a alguien que venga a ayudarme. Pero peor, tenía miedo y se iba a esconder, porque él era bien bravo, le pegaba a mi ñaño si decía algo. Cuando yo era chiquita sí me pegaba a mí, pero era por otras cosas. No recuerdo bien.

Mi mamá sí me decía que me cuide, pero no pensó que él iba a ser así. El le pegaba a ella. Bastantes veces. Cogía cualquier cosa para darle, un fierro, cualquier cosa. En el hombro tiene una herida de un machetazo que él le dio. Mi mami estuvo en el hospital. Yo no estuve ese tiempo aquí. Pero yo sí estuve antes, en otras muchas
ocasiones. O sea, ella se separaba y otra vez volvía.

Yo le decía a mi mami que no vuelva más, que él le va a seguir pegando. Pero después regresó, y ahí él comenzó a molestarme. Yo tenía miedo de decirle eso a mi mami. Pero sí le dije, y ella dijo que ahora se va a divorciar y le va a meter preso. Se separó pero no hizo nada más.

"Dicen que es mejor que me haga monja"

Yo no quiero que mi mami regrese con él. Ella dice que ya no quiere regresar.

El me decía que le llame papá. Y yo le dije cómo quiere que le diga así si usted me sigue molestando. Primero me dijo que ya no te voy a seguir molestando. Pero él no hacía caso. Siento que me ha hecho daño. No me gustaba lo que me hacía.

En la escuela, a veces me recordaba de eso. Yo no podía estudiar. Venía algunas veces llorando por lo que él me hacía. No atendía bien las clases, pensaba en muchas cosas y me daba más miedo.

Como una vez me fui a estarme con mi papi, allá en el Oriente, mi madrastra me dice que mi papi ha sabido estarse bajando. O sea, yo dormía en el suelo y él se bajaba de la cama. No me recuerdo de eso pero ella me decía hasta tu papá puede abusar, qué será de tu padrastro... O sea, yo sé que a las niñas las abusan y también
a los niños.

Aquí duermo tranquila, en mi casa no; allá soñaba que él me abusaba, que él me cogía a la fuerza, que me llevaba lejos.

Solo Dios sabe si yo tenga un enamorado. Nunca. No, no me gusta... Dicen que es mejor que me haga monja. Una chica que vive aquí me dice así. Es que no me gustan las ropas apretadas, siento feo.

"Digo que no se dejen y que sean valientes"

Yo quiero seguir estudiando. Ahora me voy a ir a un internado, donde las monjitas. La van ayudar a mi mamá para tener la matrícula. Quiero terminar la secundaria y seguir una profesión, pero más ser cantante de verdad. Me gusta la radio. Una vez en la escuela gané una radio cantando y ya participé en otros concursos. Me gusta curar a los
animalitos, tener amigas. Con los niños no, no puedo, me hace cosas... Me gusta estar más en mi casa. También me gusta andar en bicicleta.

Yo diría a otras niñas que se pongan valientes, que le digan a los padres, porque si no, de una sola se abusan y hasta pueden violar. Digo que no se dejen, que muy pronto les avisen a sus padres, que antes que le hagan algo, avisen. Y a los adultos, que se porten bien, que no vuelvan hacer esas cosas porque eso es para adultos, no para niños.

No a todo el mundo hay que contar esas cosas porque después ellos van avisar a todos. Hay que decirle a la mamá, a una persona de confianza.

No tengo venganza sino que Dios le perdone. No me gusta hacer daño. La venganza no vale.


1. Estos datos fueron tomados de un informe publicado por la oficina para América Latina y el Caribe, de UNICEF, y de estadísticas recopiladas por Isis Internacional, con sede en Santiago de Chile. El presente artículo y el testimonio que viene a continuación fueron preparados por Alexandra Ayala Marín, editora de este Informativo.

2. Juanita se encuentra en la Casa-refugio para Mujeres y Menores Maltratadas, del Centro Ecuatoriano de Acción y Promoción de la Mujer -CEPAM-, en Quito. Agradecemos a este centro el habernos permitido acceder a un testimonio no siempre fácil de hallar. El nombre de la protagonista es ficticio para proteger su identidad de menor de edad.

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Putitas maduras (Costa Rica)
Leonardo Garnier

Diario La Nación (Costa Rica), 28-IV-2001

No se preocupe, no es para tanto. No son niñas de verdad esas que se prostituyen a los 10, 12 ó 14 años. Sólo son putitas maduras. Ya sea simple ciudadano o el presidente de la República, no se sienta mal si no ha hecho nada al respecto. La cosa no era como nos la pintaban: no son niñas, sólo son putitas maduras.
La tristeza infantil en sus caritas mal maquilladas, o los cuerpecitos púberes que se adivinan a veces tras sus agresivas minifaldas, no son lo que parecen, sino el disfraz con que se ocultan estas modernas y precoces comerciantes del sexo, tan perversas como los adultos que las violan, que las usan, que las maltratan, que viven a costa de ellas, que las compran y las venden.

No cabe ya hablar de prostitución infantil: sólo son putitas maduras. Y, por favor, no se enoje conmigo, que no fui yo quien lo dijo. Fue don Edgar Mohs quien, en esta misma página, sentenció que había una diferencia radical entre los verdaderos niños y niñas -que él define como los menores de 9 años- que "son víctimas de adultos pervertidos, en forma de abuso sexual o agresión física o emocional" y los adolescentes mayores de 9 años que practican la prostitución.

¡Menos mal! Según el criterio de don Edgar, pasados los nueve años ya no son verdaderas niñas esas pequeñas prostitutas, sino adolescentes. Aunque no cumplan aún los 15, estas putitas son realmente maduras, libres y perversas: "Una adolescente de la calle de 10, 12 ó 14 años puede tener el comportamiento sexual de una persona ordinaria de 24 ó 25 años, en cuanto a tener conciencia de lo que está haciendo y de la libertad para hacerlo; es decir, su conducta se parece mucho más a la de un adulto perverso que a la de una niña".

De una vez por todas: estas pequeñas no son prostitutas infantiles, son tan sólo putitas tan perversas como maduras. No hagamos tanta alharaca, entonces, por unas cuantas adolescentes pervertidas que, como nos dice don Edgar, "han aprendido muy temprano toda clase de vicios: mentir, robar, asesinar y pervertirse en lo sexual".

Reconozcamos que lleva razón don Edgar en buscar la precisión. No es lo mismo tener 9 años que tener 17. Ni los problemas, ni sus causas, ni sus soluciones pueden ser iguales. Pero no permitamos que la precisión nos haga perder la sensatez y la sensibilidad, porque es insensato e insensible justificar una absurda línea de madurez sexual y social que transformaría a la niña violada y agredida en una perversa y madura prostituta, si en vez de 9 años tuviera 10, 12 ó 15.

Trabajo y vicios. De hecho, para que el argumento de don Edgar fuera consecuente, debería extenderse a otros campos. El trabajo infantil, por ejemplo, sólo debería ser censurado y prohibido cuando lo realizan niños de 8 ó 9 años, y no esos vagabundos adolescentes de 10 ó 12. Dado que las jovencitas que se dedican a la vida alegre maduran tan rápido que a los 10 ó 12 años actúan ya como adultas, deberíamos cambiar las leyes electorales para que las prostitutas puedan votar desde los 10 años. Y, claro, habría que autorizar la venta de licor y cigarrillos a menores, con el requisito estricto del ejercicio profesional de la prostitución. Consecuentemente insensato.

Don Edgar está convencido de que "la insistencia en el tema de la prostitución infantil y en repetir que se trata de niñas tiene sin duda la mala intención de sobredimensionar el problema, impactar a los ingenuos y dañar el prestigio del país". No creo que eso sea así. Pero aun si lo fuera, el problema es que su línea argumental conduce a un juego mucho más peligroso que la ingenuidad: el cinismo.

Y si algo no podemos permitirnos frente a problemas que sabemos trágicos y reales, aunque sólo afecten a esas putitas maduras de 12 y 14 años a las que don Edgar ya no considera niñas, es precisamente el cinismo. Entendamos que las putitas maduras están ahí. Que muchas no han cumplido 15 años. Que son nuestras. Y que las hemos abandonado.

Ver artículo ¿Niñas o adolescentes? de Edgar Mohs (Diario La Nación, 24-IV-2001)

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Salud, Pobreza, Infancia y Mujeres’
Liliana Pauluzzi - Mayo de 2000

Precarias viviendas, hacinadas en un abigarrado diseño que enmarca las vías ferroviarias, criaturas pequeñas y animales domésticos aprovechan el espacio, mientras el tren no pasa. Las mujeres en un esfuerzo por crear un orden en el caos de la pobreza luchan con la volatilidad errática del polvo de sus calles sin pavimentar y sin cubierta vegetal. El calor, el frío, la lluvia, los roedores, los insectos participan de la cotidianidad del trabajo doméstico de éstas mujeres. En un proceso cíclico y continuo de desorganización y reorganización que va dejando huellas en su físico y su mente.

Al mediodía niñas y niños hacen cola en la puerta de los comedores comunitarios para recibir su ración de comida, caritas taciturnas, falta de expresividad, miradas perdidas o distraídas que a veces salen de su visión interior por alguna pelea explosiva de varones. Las mamás colaboradoras ejercen su poder de control con los revoltosos. Las niñas generalmente calladas se manifiestan a través del llanto por algún incidente menor que les permite expresar un sufrimiento, cuya causa no puede ser dicha.

Este es un lugar de Rosario - como tantos otros de la Argentina o Latinoamérica, dónde la gran mayoría de estas criaturas sufren la violencia familiar instalada en sus hogares. Mujeres y niñez viven atrapados en una cárcel de barrotes emocionales que les impide ser sujetos de derechos.

Las políticas públicas en forma demasiado precaria asisten el hambre de comida, pero queda fuera de todo programa el hambre afectiva que se padece en estos lugares produciendo y reproduciendo los desoladores patrones de la pobreza.

Pensar en la salud de estos ciudadanos y ciudadanas es pensar en un paisaje apocalíptico de destrucción de la dignidad humana. Cuando la infancia, etapa fundacional para una posterior salud adulta, es cercenada desde todo punto de vista por las condiciones de precariedad en la cual se desarrolla, victimizada material, emocional, física y sexualmente, los resultados son múltiples y diversos en cuanto al daño psíquico de la criatura humana. Pudiendo preverse las respuestas de acuerdo a las características genéricas de su sexo.

Los factores socioeconómicos, socioculturales y psicosociales se interrelacionan entre sí para dar lugar a la producción y reproducción de relaciones interpersonales violentas, las cuales crecen en el seno de las familias que funcionan como escuelas de formación de futuros sometimientos y subordinaciones, instalándose las raíces del odio en la construcción de las subjetividades.

Verdaderos “semilleros de odio” son cultivados en estos hogares carenciados con estructuras jerárquicas, verticalistas y autoritarias que facilitan el abuso del poder impregnados en las prácticas de sus miembros. En esta dinámica se pone énfasis en los deberes de los subordinados y nunca en los derechos, por lo que la infancia crece en una oscura conciencia de sus capacidades y sus derechos.

Se naturaliza y goza de alta estima la corrección mediante el golpe, la humillación, la denigración por parte de la autoridad, de igual manera que el respeto unidireccional de quién la imparte, anulando la posibilidad de defensa de los más débiles.

El entrenamiento en la obediencia sin crítica, sin la posibilidad de un estímulo reflexivo, anula la percepción del sí mismo, disminuyendo la autoestima y convirtiendo a sus miembros en adeptos incondicionales de la violencia.

El antagonismo de géneros aprendido en la violencia de estos hogares condicionará a los varones a una masculinidad que asocian a la agresión, la conquista y el ejercicio de poder arbitrario con las mujeres y la niñez. La virilidad será expresada por la fuerza que manifiesta el grito, el golpe, la violación.

No sólo la identificación con la figura paterna lo llevará a esas conductas, sino también las ansias de recuperar el poder perdido en la infancia a manos de sus progenitores, cuando los sentimientos de desolación y desamparo lo enfrentaban a la convicción de estar totalmente desprotegido
Reviven ante su mujer y la niñez, que supuestamente está a su cargo “esa vulnerabilidad de sus primeros años de vida que no consiguen recordar, y sólo entonces a la vista de esos seres humanos más débiles que ellos, se defienden brutalmente”.

El colectivo masculino vela porque así suceda, en estos lugares hay que demostrar que se es un hombre y para ser hombre se tiene que demostrar que no se es un niño, ni una mujer, ni un homosexual. La inseguridad y precariedad de esta identidad hace que se busque desesperadamente una seguridad que solo encuentra en el sometimiento de otros seres.

Mientras en los hombres las consecuencias del maltrato vivido en la infancia va a proyectarse hacia afuera, en las mujeres, las graves injusticias y agresiones infligidas en la infancia, tendrán otro destino en el futuro, dada la imposibilidad de defenderse y articular su rabia y su dolor, estas experiencias no podrán ser integradas en su personalidad y la hostilidad conciente o inconsciente se dirigirá contra sí misma, bien contra su cuerpo (somatizaciones crónicas, dipsomanías, drogadicciones, comer compulsivo o falta de apetito etc.) o hacia quienes consideran parte de ella misma, su descendencia.

La alarmante prevalencia de la victimización sexual temprana se encuentra entre ellas, como parte de su ser femenino no siendo concientes, a veces, de las cicatrices que el trauma dejó en sus subjetividades, especialmente cuando fueron vividos en la relación afectiva con un familiar.

Hambrientas de afecto, confundieron la protección, el cuidado, la contención, con las estrategias utilizadas por el abusador para conseguir sus fines, lo que de alguna manera las condiciona a la idea de que su cuerpo es para otros y un medio de transacción a través del cual se puede adquirir aquello que se necesita.

Es de peor pronóstico para la salud psíquica de las mujeres cuando el abusador las convence de una relación falsa presentada como afectiva y protectora, lo que le imposibilita el sentimiento de víctima, creando una distorsión de sí misma y considerándose “mala” con la carga culpógena típica de estos casos

Las diferentes caras del abuso sexual infantil dan respuestas a un sinnúmero de actitudes y conductas inexplicables de las mujeres adultas que no saben protegerse a sí mismas y se vuelven vulnerables para futuras victimizaciones hacia ellas.

En ocasiones el embarazo temprano se presenta como solución para salir de la vida de explotación que vive en sus familias de origen. Lo que se ve como solución las lleva a una repetición circular de la situación de subordinación de la que intentaban salir, esta vez con la violencia de su pareja. Luego sus embarazos se suceden como algo que les pasa sin poder tomar decisión alguna al respecto

El varón significado como el único ser con derechos regirá su vida como una eterna menor de edad, a la que paradójicamente se le adjudica el cuidado y la protección de su progenie.

Educadas en la no-posesión de sus cuerpos viven su sexualidad y genitalidad con un bajísimo protagonismo, excluidas de sus derechos sexuales y reproductivos, en su rol de madres muchas veces, intentan superar la infancia vivida, con tan pocas herramientas, que terminan reproduciendo el desolador patrón al que estuvieron expuestas.

Si bien estos parámetros no son privativos de esta clase social, ya que esta ideología es compartida por la sociedad en su conjunto, es en estos ámbitos dónde las carencias materiales, ambientales y afectivas de alto riesgo, son el caldo de cultivo para que prenda la delincuencia, la prostitución (tanto pública como privada), la droga, el tráfico y venta de niñas,

Miseria, violencia e impunidad se conjugan para que este paisaje apocalíptico siga siendo una imagen cotidiana con la que convivimos sin sorprendernos demasiado; a no ser cuando en los medios de comunicación explota un escándalo amarillista que da cuenta de un episodio que indigna la conciencia de las “buenas familias”, para luego por medio de los artilugios de la tecnología creamos que es una realidad ajena.

“La capacidad tecnológica permite proteger a la infancia, combinando la eficacia y la ternura, pero esa capacidad universal está privatizada: se utiliza para acumular la riqueza en muy pocas manos y para amparar la impunidad de quienes desde los gobiernos dejan a las niñas y a los niños en la calle o mantienen el fuego inicial de la violencia en la familia... En la guerra, en la represión política y económica, en la discriminación y la marginación social deciden los hombres, padecen sobre todo las mujeres y mueren indefensos y desamparados los niños y las niñas. La violencia contra la niñez y la explotación de la infancia son la continuación de la violencia contra las mujeres. Lo más peligroso es ser pobre, mujer y menor.”

Alice Miller “Por tu propio bien. Raíces de la violencia en la educación del niño”” Tusquet editores. Barcelona 1992 (2da edición)

José Manuel Martín Medem “La guerra contra los niños La impunidad de la violencia en la miseria ”Ediciones El viejo Topo. Barcelona 1998

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