Reflexión sobre la mentira del país que miente: Costa Rica, un país que conocerlo de verdad da pena. Si por ellos fuera se añadirían como un nuevo Estado-USA
CRICA Hipocrita
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miércoles, 18 de junio de 2008
Revolución del 28
1. LA CONFLICTIVA DECADA DE LOS AÑOS 40
El Gobierno de Calderón Guardia
La oposición y las alianzas
El Gobierno de Teodoro Picado
El Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales y el Partido Social Demócratra
Represión política y desprestigio del Gobierno
La Huelga de los Brazos Caidos
2. LA GUERRA CIVIL DE 1948
El fraude electoral
Asesinato del Dr. Valverde Vega
La guerra: Actores, frentes y lucha
El Ejército de Liberación Nacional: La oposición
La Legión del Caribe
Los oficialistas
Los frentes
Santa María de Dota
Proclamas
San Isidro de El General
Limón
La toma de Cartago
3. EL PACTO DE LA EMBAJADA DE MEXICO
El Pacto de la Embajada de México
El Desfile de la Victoria
4. LA POSGUERRA
El Gobierno de los 18 meses y la modernización del Estado
La visión de los vencidos
Vida cotidiana de la Guerra Civil
Víctimas y memorias
El Cardonazo
LA CONTRARREVOLUCION
La Contrarrevolución
RESUMEN
Resumen
BIBLIOGRAFIA
Bibliografía
ANEXOS
Anexos
1. LA CONFLICTIVA DECADA DE LOS AÑOS 40
EL GOBIERNO DE CALDERON GUARDIA:
En 1940 fue electo como Presidente de la República el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, en un ambiente de consenso. Durante su gobierno (1940-1944), inspirado en la doctrina social cristiana, y aliado con fuerzas progresistas del país, se llevó a cabo la Reforma Social. Sus mayores obras fueron la creación de la Caja Costarricense del Seguro Social, el Código de Trabajo, y las Garantías Sociales, capítulo de reformas incorporadas a la Constitución de 1871, encaminadas a lograr una mayor justicia social. También, por iniciativa de su Secretario de Educación Pública Luis Demetrio Tinoco Castro, se abrio la Universidad de Costa Rica, se logró un acuerdo limítrofe con Panamá, y muchas otras leyes cuyo objetivo era favorecer a las clases más desposeídas.
Manuel Mora, Monseñor Victor Manuel Sanabria, Luis Demetrio Tinoco,
Teodoro Picado Michalski y el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia,
celebran la promulgación del Código de Trabajo. 15 de setiembre de 1943.
Pese a la popularidad de la reforma social el gobierno calderonista fue duramente atacado. La C.C.S.S. fue acogida con beneplácito por la clase trabajadora, pero no por los sectores agroexportadores y financieros, que sentían una actitud peligrosamente intervencionista del Estado y que atentaba contra sus intereses; además fueron cuestionados algunos contratos que entregaron la riqueza nacional a manos extranjeras (la distribución de la gasolina y la administración de los servicios eléctricos) y fue denunciada la corrupción en el manejo de los contratos de licitación de obras públicas.
Con la declaratoria de guerra a Japón el 8 de diciembre de 1941, el Gobierno se alínea frente a las potencias del Eje, en una clara posición antifascista. Esto trajo como consecuencia la suspención de las garantías individuales durante sesenta días y que se crearan campos de concentración, donde fueron recluidos ciudadanos de Alemania e Italia. También se expropiaron los bienes de la comunidad alemana instalada en el país, sector muy fuerte de la oligarquía cafetalera, y ello dio pie a abusos y enriquecimiento ilícitos con las propiedades de esas personas..
Declaración de guerra contra el Japón
Declaración de guerra contra el Japón, 1941.
La ley del 25 de mayo de 1942 creó la Junta de Custodia de la Propiedad Intervenida, que confeccionó un reglamento de remate y adjudicación de propiedades expropiadas y fueron publicadas listas negras de alemanes, italianos y japoneses, para confiscar sus bienes. En este contexto, el mercado americano fue la salvación de la actividad cafetalera.
Todos estos elementos, sumados a la corrupción administrativa, hicieron que, conforme pasaba el tiempo, el gobierno se ganara más adversarios, situación que se complicó por una campaña de desprestigio dirigida por la prensa contra el gobierno y sus aliados.
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LA OPOSICION Y LAS ALIANZAS
Las molestias y el descontento del sector conservador (cafetaleros, banqueros y comerciantes) durante el período calderonista, hizo que formaran el Partido Demócrata, con don León Cortés Castro como líder. Algunos otros sectores fortalecieron la oposición, configurándose ésta posteriormente en un bloque alternativo de poder.
El supuesto fraude electoral de 1942, provocó un intento de derrocamiento al gobierno calderonista, para lo cual fue solicitada colaboración a Manuel Mora Valverde, máximo líder comunista de la época.
Mora se opuso, y más bien se unió al Gobierno, en un afán de defender las Garantías Sociales, y de apoyar su política internacional de enfrentamiento al fascismo.
De aquí en adelante se acuña popularmente el mote de caldero-comunistas, para los seguidores de ambas tendencias.
La Iglesia Católica en la figura de Monseñor Víctor Manuel Sanabria, también asumio un papel de aliado del Gobierno durante este período, respaldando las Garantías Sociales y el Código de Trabajo. También pesaron en esta adhesión el apego del Dr. Calderón Guardia a la doctrina social de la iglesia, el hecho de que se emitió un decreto a favor de la enseñanza de la religión, y la apertura intelectual e inteligencia de Monseñor.
Dentro de esta alianza se definió que desaparecería el Bloque de Obreros y Campesinos, como se llamaba el partido comunista, y que se fundaría un partido nuevo: Vanguardia Popular, el cual no lucharía por una ideología, sino por un programa social.
En julio de 1942 el gobierno de Calderón se enfrenta a un nuevo enemigo:
A raíz del hundimiento del navío San Pablo, supuestamente torpedeado por un submarino alemán al frente de Puerto Limón, hecho en el que murieron 24 personas, los comunistas hicieron una manifestación de protesta. Después la manifestación degeneró en disturbios, vandalismo, pillaje y saqueos de casas comerciales de alemanes, italianos y franquistas (españoles), sin que la autoridad los frenara. La oposición culpó al gobierno del hundimiento, así como de la manifestación organizada en San José. Estos acontecimientos llevaron el 8 de julio a don José Figueres Ferrer, prominente finquero del sur de San José, a pronunciar un encendido discurso por radio en el que afirmó: "Lo que el gobierno debe hacer es irse", discurso que fue interrumpido por el gobierno; Figueres fue detenido y posteriormente expulsado de Costa Rica y enviado en calidad de exiliado a El Salvador, de donde posteriormente viajó a México.
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EL GOBIERNO DE TEODORO PICADO
En 1944 Calderón Guardia es sustituido por Teodoro Picado Michalski como Presidente de la República. La oposición calificó esas elecciones como fraudulentas. El periodista Otilio Ulate, con su pluma incisiva, escribió desde su periódico La Hora: "Hoy se ha consumado el fraude mayor de la historia de Costa Rica... Vivimos bajo una dictadura, y dicen que Picado es títere de los hermanos Calderón". A esto se suman otros signos de descontento: las brigadas de choque (grupos de acción callejera de afiliación comunista) y sus arbitrariedades, el nepotismo, la corrupción y el fraude electoral. Además, las expectativas populares de mejoramiento del nivel de vida no fueron satisfechas.
Durante su gobierno se dictaron medidas que buscaron infructuosamente restablecer la concordia entre los diversos sectores políticos del país, entre ellas, la autorización para el regreso de don José Figueres, la reestructuración de la Oficina de Control, para sanear la administración de los fondos públicos, y la reforma al sistema electoral, con el fin de sacar las elecciones del control directo del Poder Ejecutivo, y erradicar las irregularidades que desde décadas atrás se practicaban. El Proyecto de Código Electoral fue elaborado por diputados del Partido Vanguardia Popular y del Republicano, y se aprobó en enero de 1946.
Pese a todos estos esfuerzos, a don Teodoro le tocó atravesar un infierno hirviente de encendidas pasiones... Su destino le juega la mala pasada de una elección que fue considerada espúrea; una opinión pública hábilmente manipulada por las fuerzas conservadoras; y un partido, el suyo, en que dominan por momentos los enemigos de su propósito ferviente de paz y de concordia... Isaac Felipe Azofeifa. 1990, citado por Soto Harrison.
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EL CENTRO PARA EL ESTUDIO DE LOS PROBLEMAS NACIONALES Y EL PARTIDO SOCIAL DEMOCRATA
El Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales fue un foro fundado en 1940 y sus miembros eran fundamentalmente profesionales en Derecho. Se fue involucrando cada vez más en la vida nacional y sus comentarios y propuestas salieron a la luz a través de la Revista Surco, que fue su órgano informativo.
Su principal ideólogo fue Rodrigo Facio quien propuso medidas correctivas a la economía, entre ellas la necesidad de contar con una burguesía fuerte que invirtiera en otras ramas alternativas al café, diversificando con ello la economía y potenciando la competencia con las compañías norteamericanas que tenían monopolizada la inversión.
Este grupo creía en la intervención del Estado y en la justicia social, pero la subordinaba a la eficiencia económica; comulgaba con la pequeña propiedad y el cooperativismo, y era abiertamente anticomunista, por lo que proponía una armonización de las clases sociales.
Políticamente los centristas se organizaron alrededor del Partido Social Demócrata, y dieron su apoyo a José Figueres Ferrer.
Durante su exilio en México, Figueres se nutrió del roce con otros exiliados y planteó una alternativa al reformismo oficial, con la cual, al volver a Costa Rica, capturó el apoyo de empresarios medios, el campesinado y la pequeña burguesía urbana, para fundar lo que en adelante llamaría la "Segunda República".
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REPRESION POLITICA Y DESPRESTIGIO DEL GOBIERNO
LA HUELGA DE BRAZOS CAIDOS, 1947
A pesar de la existencia del Código Electoral, la oposición desconfía de las garantías electorales. En un clima de violencia, el 19 y 20 de julio de 1947, en Cartago, se suscitan incidentes entre jóvenes oposicionistas y policías, lo que provoca la represión por parte de éstos.
Estos actos conducen a la Huelga de Brazos Caídos que se inicio el 21 de julio de 1947 con una gran manifestación de fuerza. Después de la manifestación se declaró la huelga a nivel nacional el día 23 de julio, se cerraron los bancos y puestos comerciales, y se produjeron disturbios y saqueos en la capital y en Cartago. Fue fundamentalmente un paro patronal, pero contó con apoyo popular.
El 2 de agosto un gran grupo de mujeres desfiló frente a la Casa Presidencial exigiendo garantías electorales.
Los sucesos permitieron el enfrentamiento entre bandos, incluidos los obreros, los bananeros y los muelleros de Puntarenas, movilizados por los comunistas en apoyo al Gobierno.
Durante los días de huelga éste atemorizó a la población, desató balaceras inútiles, apresó a mucha gente y trajo gente de la costa para redoblar la vigilancia.
"En la tienda de don Antonio Gazel les compra a cada uno una cobija, en el cuartel Bellavista les ponen un rifle viejo al hombro. Estas pobres personas, mal alimentadas, con frío y sin ninguna educación, traen un gran desprestigio al gobierno. El pueblo los llama "mariachis", y la oposición los presenta como asesinos a sueldo". Acuña M. p. 112.
Su presencia en San José, con su humilde atuendo y herramientas, fue usada por la publicidad para mostrar el horror de la amenaza comunista.
Lo resultante de esta coyuntura fue el triunfo de la oposición. El Gobierno le entregó el Tribunal Electoral, con tal de acabar con la huelga, y los diputados gobiernistas se comprometieron a aceptar su fallo.
Poco a poco toma cuerpo la sombra de los hermanos Calderón: nepotismo, contratos dudosos, despilfarro, comunismo, y sobre todo, persecusión a sus opositores.
Durante la campaña electoral aparece el bandolerismo político: bombas, heridos, muertos, que van llenando de odio el ambiente y preparan los ánimos para que al menor incidente estalle la guerra.
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2. LA GUERRA CIVIL DE 1948
EL FRAUDE ELECTORAL
El 8 de febrero de 1948 se realizaron las elecciones. Se enfrentan por la Presidencia de la República Rafael Angel Calderón Guardia, por el partido Republicano, con el apoyo de los comunistas, y Otilio Ulate Blanco, representante de la Oposición Nacional, que incluía partidarios de su propio grupo, el Partido Unión Nacional, del grupo figuerista, del "cortesista" y del Partido Social Demócrata. Según el cómputo de votos, el Partido de Ulate resultó triunfador en la elección presidencial (no así en la de diputados). El 28 de febrero el Tribunal Electoral declaró provisionalmente electo a Ulate como Presidente de la República (con el voto salvado de uno de sus miembros), pero el 1º de marzo, ante una solicitud del Dr. Calderón, el Congreso (de mayoría calderonista) anuló el resultado de la votación, acusándola de fraudulenta. Entre los argumentos que se presentaron para defender la nulidad están las irregularidades cometidas con las cédulas de identidad, el hecho de que el padrón electoral estaba incompleto, y el incendio de algunas papeletas electorales.
Manifestación de apoyo en la campaña electoral de
Otilio Ulate Blanco, Guadalupe de Goicoechea, 1948.
En estos días, en las calles de San José muchos calderonistas desfilaban bajo la consigna de "Queremos votar" y atribuían la derrota al Lic. Benjamín Odio, Director del Registro Electoral.
En realidad los fraudes electorales no eran nuevos en Costa Rica. Se practicaban desde mucho tiempo atrás, pero esta coyuntura fue la chispa que desató la tormenta, y fue el motivo inmediato para iniciar la guerra civil, aunque el movimiento armado se venía preparando desde años atrás.
Don Otilio Ulate Blanco al salir del aula de
la Escuela Mauro Fernández, donde depositó su
voto en las elecciones de 1948. Detrás de El están
Carlos Luis Arce Soto, y Sáenz Iglesias.
José Figueres, líder de la guerra, afirmó que era imperativo aprovechar este momento crucial y que "la revolución no se había hecho para derrocar a un gobernante y establecer a otro, ni siquiera con el propósito único de restablecer en Costa Rica el derecho electoral"; más bien se hizo con el fin de instaurar lo que el llamó una "Segunda República", y cambiar los derroteros económicos y sociales del Estado costarricense.
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ASESINATO DEL DOCTOR VALVERDE VEGA
El 1º de marzo de 1948, mientras se realizaba la sesión del Congreso, el Gobierno mandó vigilar la casa del Dr. Carlos Luis Valverde Vega, miembro de la oposición, que estaba ubicada en Barrio Don Bosco y era el centro de operaciones del Partido Unión Nacional. Allí se produjo una balacera, donde murieron dos policías: Adilio González y José Alberto Chaves, y el Dr. Valverde Vega.
Una versión afirma que "La policía rodeó la casa. Carlos Luis salió con un pañuelo blanco en la mano, pero de nada le valió; inmediatamente comenzó un tiroteo en el que resultó herido de muerte por un tiro de carabina".
La versión oficial afirma, en cambio, que los partidarios de Ulate abrieron fuego sobre la policía, que había llegado a buscar armas. Dentro de los responsables estuvo José Tavío y Silva, figura tenebrosa y prepotente, y quien estaba al mando de las fuerzas del gobierno en ese operativo. Este trágico hecho consternó a la opinión pública y terminó de encender los ánimos, ya que el Dr. Valverde gozaba del cariño y la admiración de sus conciudadanos.
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LA GUERRA: ACTORES, FRENTES Y LUCHA
Después de la muerte del Dr. Valverde Vega y de la nulidad de las elecciones, aumentaron los atentados y la zozobra, y se produjo el levantamiento armado de José Figueres. El viernes 12 de marzo salió de San José un destacamento con una misión: explorar una zona sospechosa, particularmente la finca La Lucha, enclavada en las montañas de San Cristóbal. Se había decidido apresar a Figueres, por tenencia ilícita de armas. En esta misión el Gobierno sufrió la primera baja en la persona del Coronel Rigoberto Pacheco, quien fue emboscado. A partir de este hecho, se inició el ataque por parte de la Unidad Móvil, grupo de hombres del Gobierno bien entrenados y armados, los cuales son derrotados el 14 de marzo, constituyendo este hecho la primera victoria revolucionaria.
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EL EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL: LA OPOSICION
Dentro de los participantes en el Ejército de Liberación Nacional existían claramente diferenciados dos grupos de combatientes: los soldados reservistas o voluntarios, populares, la mayoría de ellos campesinos sin experiencia, y los "glostoras" o "medallitas" que eran los de mayor estatus social y cultural. Estos eran los miembros del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales.
"...a cada rato se topaba uno con un "glostora". Siempre andan con las mejores armas, pero no se sabía cual era su verdadero papel..."
Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
"No sólo se habían convertido en oficiales automáticamente, sino que se iban adueñando de las mejores armas. Yo le pedía a Dios que apareciera un "glostora" con una buena máquina". Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
Miembros del Ejército de Liberación Nacional a su ingreso
al Cuartel Bellavista en la madrugada del 27 de abril de 1948.
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LA LEGION DEL CARIBE
La Legión del Caribe tuvo una participación importante durante la Guerra Civil, estuvo patrocinada por Juan Rodríguez de República Dominicana, y en ella participaron Rosendo Argüello de Nicaragua y José Figueres de Costa Rica.
El 16 de diciembre de 1947 firmaron una alianza para derrocar lo que denominaron las "dictaduras" de América: Nicaragua, República Dominicana y Costa Rica.
Varios militares del Caribe vinieron a Costa Rica, y su papel fue protagónico en la dirección de la lucha y en la consecución de las armas revolucionarias, entre ellos Miguel Angel Ramírez y Horacio Ornes.
También al grupo rebelde pertenecían empresarios medios y profesionales, intelectuales, y un sector de la burguesía agroexportadora.
El Espíritu del 48
Batallón del Ejército de Liberación Nacional, 1948.
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LOS OFICIALISTAS
El grueso de los soldados del ejército nacional que combatieron a los revolucionarios estuvo conformado por gran número de peones, de trabajadores bananeros, linieros y muelleros de Puntarenas, muchos de ellos emigrados centroamericanos.
En Pérez Zeledón, por ejemplo, la tropa estaba conformada casi totalmente por nicaragüenses y estaba comandada por el General Tijerino, quien murió en combate.
Los comunistas tuvieron un gran papel al lado de los combatientes del Gobierno. Uno de sus líderes fue Carlos Luis Fallas (Calufa) quien tuvo una protagónica participación luchando, principalmente en la zona de Dominical y San Isidro de El General.
"Los vecinos de San Isidro recuerdan a los sucios linieros, extenuados por los duros pedregales que conducen al Alto de San Juan, con los zapatones despedazados... con sus machetes relucientes capaces de cortar pelos en el aire, como hipnotizados por el gesto viril de Carlos Luis Fallas"...
Un campesino de La Palma recuerda: "Con el alma llena de temores vi aparecer los malditos linieros. Nos habían dicho que era una turba de expresidiarios nicaragüenses, de forajidos comunistas violadores, ladrones y asesinos, quienes iban a San José a pasar un cuchillo a los que osaran oponerse a sus sinvergüenzadas; pero eso no era verdad. Más bien fui yo, con algunos amigos, el que empezó a insultarlos. Por eso hubo algunas peleas callejeras" Acuña p. 288.
Por supuesto que en la dirigencia del grupo oficialista también se incluían miembros de la clase ecónomicamente poderosa.
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LOS FRENTES
La Guerra Civil tuvo varios frentes de lucha: Se luchó sobre todo en Santa María de Dota, San Isidro de El General, El Empalme, el Tejar, San Ramón, San Carlos y Limón. Los frentes fueron consolidados en menos de 15 días, mediante sucesivas derrotas a las fuerzas del Gobierno.
El comandante del frente norte del Ejército de Liberación Nacional fue don Francisco Orlich Bolmarcich. Este frente operaba en el sector de San Ramón y San Carlos y fue de gran ayuda en la distracción de fuerzas del Gobierno. En la etapa final de la Guerra Civil se unió con el resto del ejército.
El Espíritu del 48
Batallón del Ejército de Liberación Nacional, 1948.
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SANTA MARIA DE DOTA
Aquí se encontraba el Cuartel General de Figueres, Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional. La ubicación de Santa María permitía cubrir San Isidro, y organizar desde allí la toma de Cartago. Este fue el sitio en el cual se concentraron la mayoría de los efectivos para la toma final de Cartago y Limón.
Jefatura Política de Coronado acribillada a balazos, 1948.
(Fotografía facilitada por Francisco Carreras Márquez)
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SAN ISIDRO DE EL GENERAL
En Pérez Zeledón la plaza era de gran importancia y el ejército revolucionario construyó trincheras a su alrededor. El día de la toma se ocupó el aeropuerto, y se controlaron los medios de comunicación.
Los revolucionarios establecieron un puente aéreo entre el aeropuerto Los Cipresales, de Guatemala, y el de San Isidro, para traer armas. En los primeros viajes venían 700 rifles, ametralladoras livianas y parque, y después continuaron los vuelos, a traer lo que el General Miguel Angel Ramírez, Jefe del Estado Mayor, pidiera. El Gobierno por su parte no podía traer armas del exterior, porque los Estados Unidos, en su política de neutralidad, prohibieron a los países vecinos la venta de armas.
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LIMON
La toma de Limón fue vital pues de ello dependía que se recibieran armamentos por la vía marítima. En este proceso se destacó una fuerza especial que fue conocida como Legión Caribe.
Carlos María Jiménez narra: "Se abrió la portezuela y saltamos a tierra con ligereza y con los fusiles dispuestos a disparar contra el primer mariachi negro que se pusiera delante de nosotros."
Una vez en la playa, el 11 de abril, los pelotones avanzaron hacia la ciudad, sitiaron el cuartel y pidieron la rendición incondicional, con la mediación del Vicario de Limón.
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LA TOMA DE CARTAGO
Las fuerzas disponibles, con algunos reclutas voluntarios, formaron desde Santa María un grupo de unos 600 combatientes que emprendieron la marcha hacia Cartago, ciudad en la que entraron el 12 de abril, instalando el Estado Mayor en el Colegio San Luis Gonzaga.
Un campesino vigila el cuartel de Cartago
durante el movimiento armado de 1948.
No se determina el bando político.
Este fue el principio de la derrota del Gobierno, pues a partir de este hecho el Presidente Picado empezó a hablar de pactos.
El 13 de abril se realiza la Batalla de El Tejar, una verdadera carnicería donde fueron totalmente derrotados los gobiernistas. De parte de los revolucionarios fueron reportados 40 muertos, y del Gobierno, incluidos los fusilados en Quebradillas, fueron 195.
Según Miguel Acuña "mientras en San José se hablaba de pactos, en Cartago el cuartel se había rendido, la ciudad se vestía de gala para recibir a los héroes, corría el licor, y grupos armados allanaban las casas de los amigos del gobierno, para sacar a sus moradores a tiros y a patadas, bajo la amenaza de la metralleta... Se ordenó destruir el licor, por ser la causa de tantos desórdenes".
Para efectos de control hubo que instalar una oficina especial para extender salvoconductos.
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3. EL PACTO DE LA EMBAJADA DE MEXICO
La toma de Limón y de Cartago situa al Gobierno en una situación sumamente difícil, y se empieza a hablar de pactos. El delegado del Ejército Revolucionario fue el Pbro. Benjamín Núñez, quien realiza reuniones con delegados oficialistas, y con los comunistas, tanto en Ochomogo, como en la sede de la Embajada de México.
El 18 de abril el Presidente Picado dirigió una carta al Dr. Calderón Guardia y a Manuel Mora donde afirmaba: "circunstancias sumamente graves, de carácter internacional, me obligaron a poner de lado mi orgullo para contemplar exclusivamente los intereses de la patria. Puedo asegurarles a ustedes que fuerzas incontrastables están absolutamente decididas a hacerme perder esta partida...." Acuña p. 265
Posiblemente Picado se refería a la presencia de soldados de la Guardia Nacional de Nicaragua en la región norte de nuestro país, presencia cuya responsabilidad se le atribuía a él mismo, y que complicaba aún más la situación del país.
El conflicto armado finaliza el 19 de abril con la firma del Pacto de la Embajada de México.
Por medio de este pacto, se llamó a ejercer la Presidencia de la República al Ing. Santos León Herrera, para terminar el período constitucional, se dispuso que se facilitaría la salida de los jefes civiles y militares del Gobierno, se garantizaba la vida y hacienda de los comprometidos en el conflicto, y se adquiría el compromiso de no tomar represalias y de respetar y mejorar las Garantías Sociales.
Sin embargo, parte de este Pacto se convirtió luego en letra muerta.
José Figueres Ferrer, Otilio Ulate Blanco, Emma Gamboa
y miembros del Tribunal Electoral.
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EL DESFILE DE LA VICTORIA
El Ejército de Liberación Nacional entró a San José en la madrugada del 28 de abril, y recibió de inmediato los cuarteles. Ese mismo día se realiza el Desfile de la Victoria. Desfilan unos 1.200 hombres.
"Aquella mañana de vistosos uniformes, de gorros de campaña, de cañones, de ametralladoras nuevas, de hombres vestidos de gangoche, de jeeps cargados de héroes, de mujeres uniformadas... la multitud veía a Figueres como el salvador de la patria." Acuña M. p. 312.
Desfile de la Victoria en la Sabana, 1948.
Vehículo blindado usado en la revolución, 1948.
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4. LA POSGUERRA
EL GOBIERNO DE LOS 18 MESES Y LA MODERNIZACION DEL ESTADO:
Después del triunfo revolucionario, Figueres y Ulate firmaron un pacto el 10 de mayo que estableció que la Junta Revolucionaria gobernaría el país sin Congreso durante 18 meses, emitiendo solamente decretos ley y que convocaría a una Asamblea Constituyente. Esta Junta se conocería como "Junta Fundadora de la Segunda República". La constitución de esta mostró que en realidad el objetivo principal de Figueres no fue una cuestión de pureza electoral, sino algo mucho más profundo: sus intenciones apuntaban hacia un nuevo proyecto de desarrollo. Se estaba operando un reacomodo de las relaciones entre las clases sociales, y al interior del grupo poderoso económicamente, para sustituir el poder de la oligarquía cafetalera por un sector más dinámico, capaz de diversificar y modernizar la economía. Se transformó el Instituto de Defensa del Café, se fortaleció el Consejo Nacional de Producción, se fundó el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), se nacionalizó la banca, se abolió el ejército y se dotó al país de una nueva constitución, entre otras reformas. En total durante el período de la Junta se emitieron 834 decretos con carácter de ley.
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LA VISION DE LOS VENCIDOS:
"Ganada la guerra hay que ganar la paz, y eso sólo se puede conseguir a base de justicia, conciliación y sobre todo de cumplimiento de la palabra empeñada" Teodoro Picado, citado por Oscar Aguilar p. 435.
Una vez instalada, la Junta comenzó un proceso de represión y ataque a calderonistas y comunistas. Fueron intervenidos los bienes de las personas relacionadas con el régimen anterior. Figueres se propuso afianzar el triunfo militar devolviendo seguridad a los habitantes... y sancionando a todos los "delincuentes". Se estableció el Tribunal de Sanciones Inmediatas contra activistas caldero-comunistas de menor rango, por delitos como saqueo, abuso de autoridad, robo, e incluso homicidio. También se formó el Tribunal de Probidad contra la alta dirigencia calderonista que contaba con bienes económicos, y a la cual se le achacaba el delito de enriquecimiento ilícito. Dentro de esta política se incautan los bienes de Calderón Guardia y Teodoro Picado.
Los empleados públicos fueron despedidos sin responsabilidad patronal, Rafael Angel Calderón y Teodoro Picado fueron acusados de traición a la patria, acuerdo que fue impugnado posteriormente.
Calderón, Picado y muchos miembros de la alta dirigencia, así como muchos excombatientes tuvieron que salir del país, pero la mayor dureza fue sufrida por los comunistas. El partido fue proscrito en julio de 1948, disposición que luego fue introducida en la Constitución de 1949.
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VIDA COTIDIANA DE LA GUERRA CIVIL:
¿Cómo enrolarse como soldado?
"Dejé a Dimas y me fui a ver dónde era que podía enrolarme como soldado y la verdad es que no pude encontrar ese lugar. Llegué a la conclusión de que si uno poseía un arma, podía considerarse soldado"
Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
Nos formaron de nuevo y nos echaron otro discurso. Esta vez nos pintaron la cosa con un poco más de realismo.
El oficial, mas o menos nos dijo: "Es necesario que estén bien sabidos que para donde van, es un frente de batalla. Es caer prisioneros y muchos regresar heridos. Todo esto es posible. Les ruego una cosa, agregó el hombre. Si alguno de ustedes siente miedo, que sea valiente y lo demuestre dando un paso adelante". A mi izquierda estaba mi buen amigo de infancia, al que le decíamos Taucho. Ese fue el valiente que se animó a dar el paso al frente y entregar el rifle.
Por abajo se oían los comentarios: "Mirá que cochinada de hombre, vos que estás más cerca, patiale el culo". Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
"A muchos nos dio por rezar. Había un grupo que terminaba un rosario y principiaba otro. No faltó alguno que le dio por acordarse de la familia y rompía a llorar". Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
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VICTIMAS Y MEMORIAS
"Una de las cosas deprimentes que tuvimos a la llegada (Pérez Zeledón), fue la presencia de una gran fogata, donde se estaban quemando los cuerpos de los muertos". Ramiro Barrantes. Excombatiente de San Isidro.
El costo de la guerra
Con esto se cierra el capítulo de la guerra, no sin antes reflexionar acerca de si valía la pena que corriera tanta sangre para poder cambiar el rumbo del Estado. Quizá si la cordura y el diálogo se hubieran impuesto sobre el deseo de poder y la vanidad, la familia costarricense se hubiera ahorrado muchos muertos, muchos destrozos en sus haciendas, dinero, y sobre todo el sufrimiento de hermanos y vecinos maltratados por la experiencia de la guerra y enemistados por varias décadas. Hasta ahora, más de 50 años después, empieza a diluirse el protagonismo de la guerra del 48 en las campañas electorales, ante la necesidad de que el pasado alimente proyectos de vida, y no sea un simple combustible para resucitar las bajas pasiones.
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EL CARDONAZO
El Cardonazo consistió en un cuartelazo llevado a cabo por el propio Ministro de Seguridad Pública de la Junta de Gobierno, Edgar Cardona Quirós el 2 de abril de 1949.
Cardona se apoderó del cuartel de Artillería mientras Fernando Figuls tomó el Bellavista con un grupo de efectivos de la Inspección de Hacienda. Cardona pedía a la Junta de Gobierno la nulidad de dos de sus decretos leyes: la nacionalización bancaria y el impuesto del 10 por ciento al capital. Además, exigía algunos cambios en la composición de la Junta pues pedía la destitución de los ministros de Economía y Comercio y de Trabajo, señores Alberto Martén y el Padre Benjamín Núñez.
El Cardonazo
Don José Figueres en el Cuartel Bellavista rodeado por
algunos de sus hombres leales. 4 de Abril de 1949
La aventura no duró mucho tiempo, y el cuartelazo fue reprimido pocas horas después de haber estallado. Dentro del Cuartel de Artillería muy pronto las fuerzas se dividieron en dos grupos, triunfando los leales a la Junta de Gobierno, que facilitaron la entrada de Figueres en este cuartel en las primeras horas del día tres de abril. Inmediatamente Figueres pidió la rendición del Bellavista, negándose los hombres que ahí se encontraban a la petición. Fue necesario entonces que fuerzas del Gobierno y hasta de algunos voluntarios, rodearan el cuartel y ante aquella situación, los hombres en él refugiados se rindieron al mediodía del 3 de abril. Hubo 9 muertos y 30 heridos. Con esto terminó el intento de Edgar Cardona, que nuestro pueblo, siempre picaresco, llamó El Cardonazo.
RESUMEN
El doctor Calderón Guardia asumió la presidencia en 1940 con el apoyo de muchos sectores del pueblo costarricense. Sin embargo, rápidamente perdió el apoyo del sector conservador (cafetaleros, banqueros y comerciantes), que formaron el Partido Demócrata, con don León Cortes como líder.
Además, hubo una gran crisis económica en el país durante esos años, que se agravó por la segunda guerra mundial.
José Figueres Ferrer había salido del país en 1942, expulsado por un discurso que dio por radio América Latina en contra del gobierno de Calderón Guardia que era el presidente en ese momento.
Así, cuando Figueres regresó a Costa Rica, siendo presidente Teodoro Picado, entró en contacto con personas que estaban en contra del partido del gobierno, cuyo candidato era Calderón Guardia.
El motivo final que desató la guerra civil de 1948 fue la anulación de las elecciones de ese año. Para esas votaciones se habían presentado dos grupos políticos definidos.
El llamado “Bloque de la Victoria” formado por los partidos Republicano Nacional y Vanguardia Popular. El candidato era Calderón Guardia.
El otro llamado “Bloque de la Oposición” formado por los partidos Demócrata, Unión Nacional y Cortesistas Independientes. Su candidato era el periodista Otilio Ulate Blanco.
Otro problema fue que el 10 de febrero, la mayoría del material electoral fue destruido por un “misterioso incendio“ y el candidato Calderón Guardia pidió al congreso la anulación de las elecciones. Esto provocó acusaciones de fraude contra el partido del gobierno y dio inicio a la guerra civil de 1948.
La Guerra Civil
La guerra civil se inició el 12 de marzo de 1948, cuando Figueres se levantó en armas contra el gobierno.
Su estrategia fue tomar las principales ciudades y luego la capital, San José.
La defensa del gobierno no estuvo bien preparada y quedó prácticamente en manos de los obreros del partido Vanguardia Popular (comunista).
A este partido le interesaba el mantenimiento del Seguro Social, las leyes laborales y las garantías sociales. Ellos decidieran detener la lucha cuando les garantizaron que sus peticiones se cumplieran.
El 19 de abril finalizó la guerra civil, con la firma del pacto de la Embajada de México. Con arreglo a ese pacto se entregó el gobierno a un presidente interino.
Entonces se formó una Junta de Gobierno presidida por Figueres que 18 meses después entregó el poder a Otilio Ulate, el presidente electo.
Una de las tareas de esa junta fue convocar a elecciones para designar una asamblea constituyente, que redactó la constitución de 1949, en vigencia hasta nuestros días.
Don Otilio Ulate asumió la presidencia después del plazo fijado y tuvo un periodo de gobierno bastante tranquilo durante los 4 años.
La Iglesia y el Partido Comunista Tico
La Iglesia y el Partido Comunista
La Iglesia y el Partido Vanguardia Popular
Dentro de los hechos interesantes que sucedieron en los años 40 y que precedieron a la Revolución del 48 está la relación entre la Iglesia Católica y el Partido Vanguardia Popular. Interesante, pues es un hecho fuera de lo común, que incluso se le conoció como la "alianza inverosímil" y obedeció entre otras cosas al impulso personal que le dio Monseñor Sanabria a esta relación. Todo esto hay que verlo en el contexto de ese momento tan especial en la historia de nuestro país.
El Partido Comunista de Costa Rica fue fundado en el 6 de junio de 1931 y se llamaba "Bloque de Obreros y Campesinos". El 19 de noviembre de 1932, el Partido logró movilizar a cerca de 600 personas, que asistieron a una manifestación efectuada en uno de los parques de San José, y una de las oradoras en dicha protesta fue María Isabel Carvajal a quien la historia reconocería como la escritora Carmen Lyra. Varias huelgas conducidas por los comunistas sacuden al país en 1934; la de los zapateros en enero, la de los trabajadores azucareros en Turrialba en mayo y octubre, y la más importante de todas, cuyo epicentro fue la vertiente del Caribe, la bananera de agosto y septiembre. Surgen del seno del Partido Comunista a la vida pública e intelectual del país personalidades significativas, como Luisa Gonzáles y Adela Ferreto.
Con la disolución por Stalin de la III Internacional en la Unión Soviética, se autorizó a todos los Partidos Comunistas a variar el nombre si lo deseaban y a unirse a la causa de "Los Aliados" (todavía se peleaba la II Guerra Mundial) por medio de alianzas. Es así como sorpresivamente, el 13 de junio de 1943, en una Conferencia Nacional del Partido Comunista se acuerda oficialmente su disolución y cambia el nombre a "Vanguardia Popular". Los acuerdos de la Conferencia son los siguientes:
La Conferencia Nacional del Partido Comunista de Costa Rica acuerda:
1.
Aprobar las condiciones presentadas por el Buró Político del Comité Central por medio del Compañero Mora, sobre la conveniencia de disolver el Partido Comunista de Costa Rica y resolver en consecuencia, su disolución.
2.
Constituir un nuevo partido con el nombre de VANGUARDIA POPULAR al cual ingresarán automáticamente todas las organizaciones del anterior Partido.
3.
Autorizar al Buró Político para que proceda inmediatamente a adaptar y actualizar el programa del nuevo Partido con base en el programa del anterior.
4.
Autorizar al Buró Político para que introduzca en los Estatutos del Partido las modificaciones de forma que juzgue pertinentes.
5.
Autorizar al Buró Político del Comité Central para que entre a discutir y lleve a cabo la alianza o alianzas electorales que las circunstancias políticas del país impongan, en el dado caso de que sea imposible lograr la Unificación Nacional sobre la base de un solo candidato y un solo programa progresista. Es entendido que la alianza o alianzas que el nuevo partido celebre han de tener coma base el programa del mismo, por lo menos en sus lineamientos fundamentales y una serie de otras condiciones que garanticen su ejecución.
6.
Lanzar al país un manifiesto sobre las líneas acordadas y pedir al Jefe de la Iglesia Católica Costarricense un pronunciamiento sobre el nuevo Partido, en los términos propuestos por el compañero Secretario General.
Trabajo, 19 de junio de 1943
El Secretario General del "nuevo" partido Vanguardia Popular -que era el mismo del anterior Partido Comunista-, dirige al país un Manifiesto, en el que se explican las razones de los acuerdos; el Manifiesto es el siguiente:
Costarricenses:
La Conferencia Nacional del Partido Comunista de Costa Rica, después de un amplio estudio de la situación nacional e internacional, ha declarado disuelto el Partido Comunista. Al mismo tiempo, ha resuelto fundar el PARTIDO VANGUARDIA POPULAR, que continuará siendo la vanguardia políticamente organizada de la clase trabajadora y la vanguardia de todo el pueblo en su lucha por una vida mejor.
Nunca fue el Partido Comunista instrumento de fuerzas ajenas a nuestra realidad aunque sus enemigos se empeñaran en afirmar lo contrario.
Nunca sustentó el Partido Comunista postulados ajenos a la realidad nacional. Allí están sus programas y sus actuaciones corroborándolo.
La disolución de la Tercera Internacional debería haber disipado muchos temores absurdos en relación con el Partido Comunista. Pero, no ha sido así. Las calumnias del pasado siguen, como la sombra al cuerpo, el viejo nombre de nuestro movimiento. Y esto, claro está, nos incapacita para realizar plenamente nuestros fines de mejoramiento económico del pueblo, de consolidación y ampliación de nuestro sistema democrático, y de colaboración con las fuerzas que luchan dentro y fuera del país, contra las fuerzas del Eje totalitario.
A pesar de que hemos demostrado con hechos, que se nos ha calumniado cada vez que se nos ha presentado como enemigos y perseguidores de la Religión Católica; o como enemigos jurados de la institución de la familia; o como partidarios del crimen como método de lucha social; o como enemigos de la pequeña propiedad que es producto del trabajo y no del robo, hay fuerzas que siguen empeñadas en desorientar al pueblo haciéndole creer lo contrario. Por eso, creemos que la disolución del Partido Comunista y la creación de un nuevo Partido puede contribuir a darle a nuestro movimiento la fisonomía que realmente le corresponde.
Declaramos: que El PARTIDO VANGUARDIA POPULAR es un Partido auténticamente costarricense; que su programa es el que se publica junto con este manifiesto; que respeta profundamente los sentimientos religiosos del pueblo; y que su único propósito es acabar con la miseria y con la ignorancia en Costa Rica.
Por la Conferencia Nacional,
Manuel Mora V., Secretario General
Trabajo, 19 de junio de 1943
Se dijo que era un nuevo partido, pero en realidad el cambio fue solo cosmético, seguía siendo lo mismo. Con esto lograron -por lo menos externamente- dar una imagen de "renovación" y apertura. Entonces tuvieron la posibilidad de buscar alianzas o entendimientos con otros sectores del país. Dentro de estos entendimientos está el que hicieron con grupos de la Iglesia Católica aglutinados alrededor de la figura de Monseñor Sanabria (a estos se les unen también, los sectores políticos liderados por el Presidente Calderón Guardia).
El 14 de junio de 1943; Manuel Mora Valverde jefe del Partido Comunista Costarricense escribió la siguiente carta a Monseñor Víctor Sanabria M. Arzobispo de San José:
San José, 14 de Junio de 1943
Señor
Excmo. Monseñor Víctor Sanabria M.
Arzobispo de San José
Presente
Estimado Monseñor:
El partido Comunista de Costa Rica fue disuelto ayer, en una Conferencia Nacional de carácter extraordinario que celebró. En el mismo acto se constituyó un nuevo Partido que se denominará "Vanguardia Popular" y se adoptó, además, el programa que me permito adjuntarle.
En el manifiesto, que también le adjunto, se dan a conocer las razones por las cuales fue disuelto el Partido Comunista y las orientaciones generales de la nueva organización política en la presente etapa de la vida nacional.
Como usted comprenderá por la lectura de los mencionados documentos, los dirigentes de "Vanguardia Popular" estamos sumamente preocupados ante la gravedad de los peligros de carácter, nacional y de carácter internacional que amenazan a nuestro país en estos momentos, lo mismo que ante las perspectivas sombrías de su porvenir inmediato. Así se explica nuestra convicción de que urge un bloque poderoso de todas las fuerzas nacionales progresistas que sean capaces de entender que se imponen grandes sacrificios para poder salvar a Costa Rica.
El propósito fundamental del nuevo Partido es ayudar a formar ese bloque a que acabo de referirme. No significa esto que pretendamos que todas las fuerzas progresistas del país vengan a nuestras filas. Lo que pretendemos es crear posibilidades para colaborar con ellas en las tareas de bien público que nos sean comunes como costarricenses y como hombres civilizados.
¿Cree usted -señor Arzobispo- que exista algún obstáculo para que los ciudadanos católicos colaboren o concierten alianzas con el Partido Vanguardia Popular? Muy respetuosamente me permito formularle esa pregunta en mi carácter de Jefe del nuevo Partido a usted en su carácter de Jefe de la Iglesia Católica Costarricense. Al mismo tiempo, me tomo la libertad de pedirle un Pronunciamiento en relación con la conveniencia de que todo el pueblo se unifique y combata decididamente contra las fuerzas salvajes del Eje totalitario que está amenazando la civilización.
Con las muestras de mi respeto, tengo el honor de suscribirme de Ud. muy atento servidor,
(f) Manuel Mora V.
El mismo día, Monseñor Sanabria contestó con una carta muy extensa donde daba su plena autorización a los católicos que quisieran ingresar al Partido Vanguardia Popular. Dada la rapidez con que se intercambiaron las cartas, se habló mucho acerca que ya el asunto estaba conversado entre Monseñor y Manuel Mora. La carta es la siguiente:
San José, 14 de Junio de 1943
Señor
Lic. don Manuel Mora V.
Jefe del Partido "Vanguardia Popular"
Presente
Muy señor mío:
He leído con suma atención tanto su carta de está fecha, como los documentos que la acompañaban, es decir, el "Manifiesto" y el "Programa del Partido Vanguardia Popular," y después de maduro examen y serena reflexión y con el acuerdo del Excmo. Obispo de Alajuela, Mons. Juan Vicente Solís, y del Excmo. Señor Obispo de Limón, Mons. Juan Odendhal, y previa consulta a todas las personas a las que por derecho debo consultar en los asuntos y negocios de mayor importancia, y con plena conciencia de las responsabilidades que sobre mí pesan como arzobispo de San José, paso a contestar la interpelación de Ud.
La posición invariable que en mi condición de arzobispo debo mantener en relación con los problemas y cuestiones sociales en general, quedó bien definida en los párrafos de mi Carta Pastoral del 28 de abril de 1940, dedicados a la cuestión social y, sobre todo, bien definida está en las Encíclicas Pontificias Rerum Novarum y Quadragesimo Anno, y, principalmente, por lo que se refiere al caso concreto propuesto por Ud., en los números 102-113 de la edición de la segunda de las Encíclicas citadas patrocinada por el Centro Arquidiocesano de Acción Católica en 1941.
Apelo, además, a la autoridad de aquellos documentos, para dejar constancia de antemano, de que todas y cada una de las palabras de la presente, quedan desde ahora sometidas a la autoridad superior y juicio supremo de la Santa Sede, cual cumple a un obispo católico que se pronuncia en forma concreta sobre asuntos y negocios que en su forma o en su fondo no están taxativamente contemplados en las normas y doctrinas generales de la misma Santa Sede.
La Conferencia Nacional del Partido Comunista de Costa Rica ha tomado la resolución, que consta en el citado "Manifiesto", de disolver el Partido, por los motivos y razones que allí se expresan, y fundar una nueva agrupación, con base en la realidad nacional costarricense, realidad nacional que en substancia se contempla en la política social del Señor Presidente de la República, Dr. don Rafael Angel Calderón Guardia, "basada en las encíclicas papales," y que como tal política social "enmarca sin contradicciones en los planes del Partido para la reorganización económico-social del país."
No es del caso exponer en este lugar las razones que en el pasado movieron a la autoridad eclesiástica a asumir la actitud, bien conocida, que asumió con respecto al Partido ya disuelto, a pesar de que los anhelos y tendencias de aquella agrupación y los de los personeros de la Iglesia coincidían, parcialmente cuando menos, en más de un aspecto. Diferencias positivas de principios, sobre todo, y, en parte, diferencias de métodos, mantenían inconciliables las posiciones fundamentales de los unos y de los otros.
Tengo más de una razón para pensar que Ud., y también los suyos, al dar el paso que han dado, y cuya trascendencia nacional y aún internacional es bien evidente, han procedido con sentido realista, es verdad, pero al mismo tiempo movidos por la buena fe. Si otra fuera mi convicción, otra tendría que ser la respuesta que habría de dar a la interpelación de Ud.
Pienso, pues, que en la nueva situación creada por aquel acto de la Conferencia Nacional del partido disuelto, quedan solucionados, siquiera en su forma mínima, los conflictos de conciencia que para los católicos resultaban de la situación anterior. Juzgo que en el Programa del nuevo Partido o agrupación, tal como consta en el texto que he recibido, de una parte quedan a salvo, aunque en forma meramente negativa, las doctrinas fundamentales que informan la conciencia católica, y positivamente nada hay que desnaturalice o desmejore aquellas doctrinas fundamentales, y por consiguiente sin gravamen de conciencia pueden los católicos, que así lo deseen, suscribirlo e ingresar en la nueva agrupación. Estimo que habría de variar o modificar mi opinión y juicio solamente en el caso de que la nueva agrupación, en el desarrollo de sus actividades, adoptara o siguiera métodos que estén en contradicción con los principios católicos tantas veces mencionados.
El Programa contiene postulados económicos y políticos, algunos de estos relacionados con el orden internacional americano, sobre los cuales bien puede haber diversidad de opiniones, pero tal como los expresa el Programa no parecen exigir que sobre ellos emita una opinión concreta, porque de suyo no rozan principios de conciencia.
Por la naturaleza misma de las cuestiones tratadas en la presente, bien puede afirmarse que esta mi carta contiene orientaciones para la conciencia católica en relación con la nueva agrupación. Me parece del caso, por consiguiente, ampliar algunos conceptos. Afirmé antes que el Programa tantas veces referido viene a resolver, siquiera en forma mínima, determinados conflictos de conciencia. Empeño de los católicos que lleguen a militar en la nueva agrupación ha de ser el mantener, en primer término, y con libertad que nadie coaccione, directa ni indirectamente, ese mínimum de condiciones, y en segundo lugar el de adelantar, con igual libertad, el Programa de la agrupación en los otros aspectos, los positivos, de acuerdo con las normas y principios que sobre la materia rigen su conciencia. En todo caso creo indispensable que los católicos que militen en la nueva agrupación procuren imprimir ese sello positivo a las actuaciones, de cualquier género, que lleguen a corresponderles dentro de esa agrupación.
He de aprovechar esta oportunidad para decir que la autoridad eclesiástica está y estará empeñada en que se formen agrupaciones obreras católicas y en ampliar las ya existentes, no precisamente para debilitar el movimiento de cohesión, de las clases trabajadoras, sino para encauzar ese movimiento, en la forma que mejor convenga, dentro de los amplísimos derroteros marcados por las enseñanzas pontificias. Con respecto a las relaciones que entre unas y otras agrupaciones puedan o deban existir, me parece que bien puede regir el mismo criterio, y en los mismos términos, que anteriormente consigné en relación con los católicos que ingresen a la nueva agrupación.
La nueva agrupación es también un partido político. Expresamente declaro que no hay razón para que juzgue de las derivaciones de carácter político que pueda tener el nuevo movimiento, y que, con la misma libertad estaría dispuesto a contestar cualquier interpelación que los partidos políticos tuvieran que hacerme en relación con principios de doctrina y de conciencia católicos. En otras palabras, y porque debo dejar muy en salvo la posición de la Iglesia en esta materia, ni la contestación de esta interpelación ni las interpelaciones que en cualquier tiempo tuviera que contestar, son ni pueden ser en provecho ni en perjuicio políticos de nadie.
Comprendo el valor histórico que quizá pueden tener los acontecimientos que dieron origen a la interpelación de Ud., y por mi parte pido a Dios, como obispo y como costarricense, que siempre podamos y sepamos resolver todos nuestros conflictos y problemas, con la mira puesta en el interés legítimo de la nación, a la que Dios bendiga siempre.
Con las protestas de mi consideración muy distinguida y obsequente, tengo el honor de suscribirme de Ud., muy att. S.S.,
(f) Víctor Sanabria M.
Arzobispo de San José
P.S. contesto por parte en este Post Scriptum la segunda parte de la interpelación de Ud., por cuanto en declaraciones formales y casi diría oficiales, como ésta, me vería obligado a emplear un lenguaje muy sobrio, que hasta cierto punto podría ceder en perjuicio de la necesaria claridad de los conceptos, y por consiguiente he de apelar a una cita. La entresaco de la Revista Javeriana, órgano de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, dirigida por los Padres de la Compañía de Jesús (Número 89, de Octubre de 1942), de un artículo intitulado "Orientaciones", y cuyo autor es nada menos que el R.P. don Juan María Restrepo Jaramillo S.I., de tan justo renombre entre la intelectualidad católica colombiana. Dice así:
Para el católico genuino los documentos de la Iglesia que condenan el nazismo, deciden plenamente el problema. Para los católicos puede quizá subsistir alguna duda acerca de que, la Iglesia se haya dejado llevar en sus condenaciones, de celo exagerado y haya atribuido al nazismo errores que este sistema realmente no haya defendido.
Aduce después el P. Restrepo testimonios múltiples y auténticos que vienen a justificar plenamente las condenaciones de la Iglesia, y más adelante agrega:
Fundados pues en los testimonios más imparciales y verídicos y en los hechos innegables, con absoluta imparcialidad, nos vemos obligados a confesar que la filosofía totalitaria, sobre todo la nazista, es absolutamente pagana e irreconciliablemente incompatible con el cristianismo.
Y tiene este sistema una característica que lo hace más peligroso. Esa propiedad fundada en su misma esencia es la crueldad inexorable con que combate y aniquila toda doctrina, toda institución que se le oponga, aunque sea solo en el orden ideal. Su esencia íntima es ser totalitaria, es decir, absorbente, exclusivista, única; no consciente nada a su lado, ni siquiera en la región del pensamiento. Es distintivo peculíar de la filosofía totalitaria la fuerza bruta aplanadora con que impone sus principios, fuerza bruta que aniquila al individuo, a la familia y a la nación que no se doblega a sus exigencias. Al meditar tranquilamente sobre la esencia del nacional-socialismo, como católicos y como simples amantes de la verdad, debemos decir que si la doctrina totalitaria triunfa, días negros, muy negros, esperan al cristianismo, ya que el poderío brutal y aniquilador propio de esa filosofía pretenderá ahogarlo en sangre por ver en el cristianismo un enemigo decidido. Y como la doctrina totalitaria dispone de la organización más poderosa hasta ahora conocida, como tiene tentáculos y raíces y apoyos en todos los países, por eso la lucha de esa filosofía, si resultara vencedora, será la más cruel y despiadada de las padecidas por el cristianismo en su historia dos veces milenaria.
Cierto es que la promesa de Cristo no puede fallar: ¡La Iglesia no sucumbirá! Pero nadie sabe el secreto de Dios, y puede ser que el triunfo de la doctrina totalitaria produzca defecciones y ruinas en el catolicismo mayores que las de la misma reforma protestante, que separó de la verdadera Iglesia más de la mitad de Europa, con las nefastas consecuencias de todos conocidas. Desde luego, los males causados ya al catolicismo allí donde con mayor lógica se ha llevado a la práctica la filosofía totalitaria, son extremadamente funestos y han arrancado lágrimas de sangre a la Iglesia, que llora sobre su juventud paganizada, sus instituciones de enseñanza cerradas y sus ministros, perseguidos con calumnia y destierro y aún muerte.
El triunfo de la doctrina totalitaria en la contienda actual crearía un gravísimo problema para el cristianismo, del que solo la promesa divina lograría librarlo: ¡Vendría para la Iglesia una nueva época de catacumbas, más crueles que las romanas!
Pero sea lo que sea del porvenir, el sistema totalitario nazista es un sistema pagano, destructor del cristianismo: ningún cristiano puede ser nazista; ningún cristiano puede simpatizar con el nazismo; tenemos que escoger entre la cruz de Cristo que irradia bondad y sacrificio, y la sombría cruz gamada, símbolo sangriento del nuevo paganismo.
Hasta aquí la cita del R.P. Restrepo.
También Monseñor Sanabria dio unas declaraciones al periódico La Tribuna del 20 de junio de 1943 sobre este asunto:
Una vez más se honra La Tribuna con la brillante colaboración de su muy distinguido y apreciable amigo el Ilustrísimo señor Arzobispo de Costa Rica, doctor don Víctor Manuel Sanabria, quien refiriéndose a un tema de gran actualidad, que es objeto de debate, nos hizo ayer las sensacionales declaraciones que muy complacidos llevamos a conocimiento del país, y que dicen así:
Dos personas en estos días han cargado con la responsabilidad gravísima de escribir, cada cual en su propio campo y con los recursos que a la mano tenían, una página de historia. El uno, el Jefe del Partido "Vanguardia Popular" escribió una página de historia político-social. El otro, el Jefe de la Iglesia, escribió una página de historia eclesiástica. Y ambos escribieron una página de historia costarricense.
Al señor Mora lo juzgará la historia, al señor Arzobispo lo juzgará igualmente la historia, pero no por lo que los hombres digan o dejen de decir de él, sino por lo que juzgue y decrete la Santa Sede, a cuya autoridad y juicio quedaron sometidas todas y cada una de las palabras de la carta del 14 del corriente y todos y cada uno de los hechos en ella comentados.
Había formulado el propósito de no acudir a la prensa a defender mis actuaciones, pues que tan claros son los conceptos de mi carta referida, que sólo la mala fe o la ignorancia maliciosa pueden atribuirle otras interpretaciones que aquéllas que naturalmente se derivan del texto y contexto de la misma. Había para ello otra razón, de carácter jerárquico. En la Iglesia no son los fieles ni los sacerdotes los que sentencian a los obispos, que ese es derecho privativo del Romano Pontífice. En verdad no han sido ni son los fieles ni los sacerdotes, los que en esta oportunidad están sentando al Arzobispo en el banquillo de los acusados y le están pidiendo cuenta de algunos de sus actos. Unos y otros, con disciplina que los honra y que honra a la Iglesia, cualesquiera que sean sus aficiones políticas y aun su manera de juzgar determinados detalles de los acontecimientos de estos días, mantienen la línea de conducta que a su conciencia les impone la disciplina jerárquica y con serenidad de espíritu pueden retar, a quienquiera que sea, para que pruebe que en aquella mi carta haya el menor desliz en la doctrina o abandono, aunque fuera sólo parcial, de los deberes que me imponen las funciones de mi cargo. Saben ellos, los sacerdotes y los fieles, lo que en la Iglesia se suele llamar la conciencia episcopal. Confían incondicionalmente en la responsabilidad del jefe espiritual que les ha señalado la Iglesia y convencidos están de que no le mueve ni el interés de lo temporal, ni el afán de lo político, ni la hinchazón de las vanidades. Sus móviles son de orden superior, o sea, para dicho en católico, de orden sobrenatural y sus actos y sus dichos se inspiran en aquel aforismo tan celebrado de San Ignacio de Loyola: "Ad maiorem Dei gloriam".
No obstante, razones y motivos, independientes de mi voluntad, me obligan a explicar periodísticarnente lo que en mi carta teológicamente dejé explicado. Es aquello que los filósofos llaman, las circunstancias de las acciones. Y esto es lo que voy a hacer. ¿Mis intenciones…? Transcribiré un párrafo del discurso de Navidad de Su Santidad el Papa Pío XII. "Siempre movida por motivos religiosos, la Iglesia ha condenado las varias formas del socialismo marxista; y ella las condena hoy, porque es su permanente derecho y deber, librar a los hombres de las corrientes del pensamiento y de las influencias que pongan en peligro su eterna salvación. Pero la Iglesia no puede ignorar o tolerar el hecho de que el trabajador en sus esfuerzos por mejorar su condición, se estrella ante una maquinaria que está no sólo en contradicción con la naturaleza, sino también en oposición con el plan de Dios y con los propósitos que El tuvo al crear los bienes de la tierra. A pesar del hecho de que los caminos que ellos siguieron eran y son falsos y condenables, ¿qué hombre y en especial qué sacerdote y qué cristiano, podrá permanecer sordo ante el clamor que se levanta desde lo profundo y clama por la justicia y el espíritu de fraternal colaboración, en un mundo regido por un Dios justo? Un silencio tal sería culpable y no hallaría excusa ante Dios, y se opondría además a las enseñanzas del Apóstol, quien al mismo tiempo que inculca la necesidad de la resolución en la lucha contra el error, reconoce también que nosotros debemos estar llenos de compasión para los que yerran y abiertos a la comprensión de sus aspiraciones, esperanzas y motivos".
¿Los hechos reales…? Son los siguientes: Había en Costa Rica un partido llamado "Partido Comunista", que tenía un jefe y tenia un programa. En éste, según afirma el jefe una y otra vez en sus discursos y escritos, y lo demuestra objetivamente con documentos que merecen absoluta fe, nada se contiene que en el orden religioso positivo, se oponga a la conciencia católica. Pensaba el señor Mora que en el pasado se había procedido con él y con su partido, con notoria injusticia, aplicándoles la Iglesia un rasero más estrecho que a los partidos que existen y han existido siempre en Costa Rica. El partido disuelto tenía un nombre: el de "Partido Comunista", nombre que en Costa Rica y en todas partes la Iglesia tenía que interpretar como un programa, y como un programa síntesis de ideas condenadas por la misma Iglesia, una y otra vez, en documentos oficiales de la mayor solemnidad. Esa síntesis de ideas se refiere a Dios, a la familia, a la propiedad, a la lucha de clases, a los métodos de revolución y de violencia. La Iglesia tomaba y tenía que tomar por su valor facial el programa de que era síntesis el nombre. De aquí aquella diferencia de rasero que el partido disuelto le aplicaba a los demás partidos. Sabemos ahora claramente y sin lugar a dudas, por las declaraciones de los programas y de los jefes, que el nombre, "Partido Comunista", no tenía para ellos el valor que le daba la Iglesia. Pero de todas maneras, aún en el supuesto de que en Costa Rica todos hubieran llegado a entender el caso en la forma que aquí se presentaba, el nombre tenía que significar algo. Decide el partido primero disolverse como partido y formar luego una nueva agrupación, que ni en sí misma ni en sus programas contiene cosa alguna de lo que significa la palabra Comunista. Ni pretende imponer la dictadura del proletariado, así lo dijo antenoche el señor Mora, ni es enemigo de la propiedad, ni promueve la lucha de clases, ni persigue la Religión, la Iglesia ni la familia, antes bien proclama enfáticamente en su manifiesto de presentación que respetará los sentimientos religiosos del pueblo, que es un partido "auténticamente costarricense" y que "su único propósito es acabar con la miseria y con la ignorancia en Costa Rica" y pide que con él no se cometa la injusticia de medirlo con vara más encogida que a los demás partidos políticos. El jefe del nuevo partido no está en peores ni en mejores condiciones, en sentido abstracto y teórico, que los jefes de los demás partidos. Sus propósitos, o mejor dicho, los de su partido, son los de que el país sea gobernado conforme a la constitución y a las leyes, con la misma voluntad cuándo menos con que lo quieren los demás partidos, en sentido "netamente costarricense". Más aún. El nuevo partido, en su programa social incorpora un inciso en que dice: "El Partido Vanguardia Popular" apoya la política del Presidente Calderón Guardia, basada en las Encíclicas Papales y declara que esa política enmarca sin contradicciones en los planes del partido para la organización económico-social del país". Tengo por católico al señor Presidente de la República, doctor don Rafael Angel Calderón Guardia. A su legislación social le ha dado la más amplia base católica, tan católica que la misma Santa Sede, en documento oficial, con solemnidad, manifiesta su complacencia por lo que de católico tiene aquella legislación. Viene ahora el Partido "Vanguardia Popular" y se declara, en su programa que es declaración oficial de principios, de acuerdo con una política social basada en encíclicas pontificias, política que enmarca sin contradicciones en los planes del partido, para el logro de sus fines.
¿Puedo yo condenar al nuevo partido? No lo puedo, condenar. Y si lo condenara tendría que dar las razones de esa condenación, y no las tengo. Tengo que declararme "abierto a la comprensión de sus aspiraciones y motivos", para usar palabras de Su Santidad Pío XII.
Pregunto yo: ¿puedo condenar los demás partidos existentes en Costa Rica por el simple hecho de que no sean partidos netamente católicos, es decir, político-religiosos, y decirle a los míos que no ingresen en sus filas? No, me dice mi conciencia. Pues en paridad de condiciones no condeno, porque no puedo condenar el nuevo partido. De condenarlo tendría que condenarlos a todos y en el orden práctico, como en el orden ideal, debe reinar la justicia y la equidad y en todo tiempo la caridad que es comprensión de aspiraciones y motivos.
Eso creía que debía hacer y lo hice. No le estoy diciendo a los católicos que ingresen en este o en aquel partido, que no ingresen en esta o aquella agrupación política. Todos esos partidos están en la línea de mínima en que ahora está el Partido "Vanguardia Popular". Aún más. A los católicos dije que formaran, agrupaciones obreras católicas. Y lo dije para los católicos que militan en todos los partidos. Se me dice que eso no será posible. Sí, no será posible que esas agrupaciones católicas degeneren en partidos políticos. Eso sí es verdad. Pero sí podrán existir y existirán como agrupaciones. Y en todo caso existirán no para combatir las agrupaciones obreras que no sean anticatólicas, sino para colaborar con ellas y con todos los hombres de buena voluntad para el bien general de la comunidad costarricense.
Como vemos, había un malentendido fundamental con respecto a la palabra "comunista" y todavía lo hay. Me refiero, desde luego, a Costa Rica. Muchos círculos de personas, para mí muy respetables, temían al comunismo no por lo que éste hiciera o dejara de hacer, dijera o dejara de decir, contra la Religión y la Iglesia sino por lo que hiciera o dejara que pudiera significar un peligro para sus intereses, quizá no siempre legítimos. Esa era para ellos, la esencia del comunismo. Y hasta habrán pensado que León XIII y Pío XI fueron comunistas, que el Arzobispo de San José es comunista, que el Presidente de Costa Rica es comunista. De modo que si el comunismo no dijera ni hiciera aquello que hemos dicho, en contra de los intereses de aquellos círculos de personas, sino que solamente atacara la Religión y la Iglesia, ese comunismo sería para ellos cosa bien inocua, como inocuo les ha parecido el liberalismo que en el orden religioso ha sostenido y sostiene tesis que en substancia allá se van con las del comunismo, propiamente tal, en cuanto dice relación con la Iglesia y con la Religión.
Como se comprende, tal no es el punto de vista de la Iglesia. Nuestra misión es predicar y promover la justicia, no tal como la imagina o pueden imaginarla las ambiciones y concupiscencias de los hombres, sino como es ella en verdad. A los obreros les decimos: sean justos. A los patronos les decimos: sean justos. La justicia no es patrimonio de una sola parte, tiene que ser patrimonio común.
Examinemos ahora qué beneficios ha alcanzado el país y en particular la Iglesia, con la nueva situación creada por la disolución del Partido Comunista y por la creación del nuevo partido, y con el programa que es la base de sus actividades. En primer término se han logrado cuando menos los mismos beneficios que el país y la Iglesia alcanzan con los demás partidos.
Hay ahora quienes, por motivos que no tengo derecho a examinar, están tristes porque se ha disuelto el Partido Comunista. Así andamos de lógica. Yo no estoy triste por ello y los mismos que integraron el antiguo partido tampoco lo están, no obstante que algunos de ellos tuvieron que sacrificar lo que yo llamaría el romanticismo de un nombre.
Habrá quienes hubieran deseado que el Arzobispo no contestara la interpelación pública que se le hizo. ¿Qué se habría alcanzado con ello? Por lo menos el ridículo para el Jefe de la Iglesia, que medrosamente callara cuando se le interrogaba públicamente. Y además de eso el estigma de la irresponsabilidad que eso y no otra cosa habría significado el hecho de que la Iglesia, que había venido orientando a los fieles contra el comunismo y combatiendo tenazmente las ideas programas que estaban en la entraña del nombre desaparecido, desorientando positivamente la conciencia católica con aquel silencio. No entiendo así, el cumplir con las responsabilidades de mi cargo. Esa habría sido una posición indigna.
Otros hubieran querido que el Arzobispo le cerrara la puerta de su casa a un hombre, a quien nadie le niega inteligencia, que venía a cambiar impresiones con él sobre puntos de vista trascendentales. Eso no lo hace el Arzobispo. Su casa es la casa de todos. ¿Y porqué he de usar mezquindad, y no he de decir el concepto que me formé del hombre? Lo diré con palabras de Cicerón, quien en carta a Lentulo juzgaba así a Pompeyo: "Quem ego ipsum quum audio, eum prorsus libero omni supicione cupiditatis". A mis puertas nunca ha tocado el liberalismo como tal, en busca de conciliaciones positivas. Y sin embargo lo hizo aquel hombre.
Otra ventaja ha sacado la Iglesia. Y ventaja enorme. Por la oposición de principios que existía en la situación anterior, el ambiente era propicio para que incubaran en el partido disuelto los sectarismos de que nos hablaba el señor Mora en su discurso, y de los que dijo que los desarraigaría en los suyos. La gente que estaba con el antiguo partido, por una u otra razón, se envenenaba contra la Iglesia. Y la base de la Iglesia es el pueblo. Ha sido enviada a los pobres, vive de los pobres. En adelante no habrá dos enemigos que disputan frente a frente, sino dos personas que discuten en ambiente de armonía lo que en realidad convenga al verdadero y legítimo interés económico y social de la nación. Eso se ha alcanzado.
Otro punto hay, que al parecer es el que más interesa en algunos sectores. El punto político. Se dice: "El Arzobispo interviene en política; que se quede en su Iglesia". Bueno es el consejo y está aceptado aún antes de que se le dé. El Arzobispo no se ha pronunciado ni tiene que pronunciarse sobre las derivaciones políticas del nuevo partido. Le preguntaron por la doctrina y contestó sobre la doctrina. Si eso es intervenir en política es inútil que diga que intervendré en esa forma cuantas veces sean necesarias. Aquella teoría tan acariciada por determinado sistema, de que la Iglesia y el sacerdote se mantengan recluidos en la sacristía, no se puede sostener hoy día. Es una doctrina totalitaria como la que más, que no admite, cuando la Iglesia y de la Religión se trata, otras ideas que las suyas propias. Por eso también soy enemigo del totalitarismo.
Bien dijo el señor Mora. El Arzobispo no lo ha engañado. El no ha engañado al Arzobispo. Me explico caritativamente los temores que algunas personas pudieran abrigar con respecto a la sinceridad de propósitos de los militantes del nuevo partido. Todavía quedaba el olor en el vestido. Desapareció ya ese olor. Del futuro sólo Dios puede responder. Respondo del presente. En el presente obré como lo hice, con la conciencia tranquila. En el futuro obraré como lo tenga que hacer, con la conciencia tranquila. Al comunismo como tal, es decir, a las ideas que ese nombre encarna, en cuanto estén condenadas por la Iglesia, tendré que combatirlas siempre. Con mucha lógica el año pasado, cuando dos de los señores candidatos hicieron declaraciones anticomunistas, los felicité por ello. Estaban dentro de la posición de la Iglesia.
¿Queríamos todos, sinceramente, que desapareciera el comunismo en Costa Rica? Pues ha desaparecido sin luchas ni violencias, en una forma netamente costarricense. Para decirlo con palabras célebres del Primer Ministro inglés, Churchill, el antiguo partido, al incorporarse netamente a la vida nacional, ha recobrado su propia alma, aquélla que el nombre le impedía recobrar.
Pero, ¿no hubiera sido mejor que el nuevo partido adoptara de una vez positivamente todos y cada uno de los postulados católicos sociales? Sin duda que sí. Lo mismo diría de todos los partidos de Costa Rica. Eso sería lo mejor. Pero no lo han hecho. Cada persona en los partidos costarricenses mantiene sus posiciones individuales ideológicas. En ellos hay católicos y no católicos, agnósticos y ebionitas, clerófobos y clerófilos. Lo esencial en el caso es que esos partidos no desmejoren positivamente, cuando menos, los principios sobre que descansa la conciencia católica.
Al comunismo como tal lo he combatido con denuedo, y tendré que combatir sus principios y doctrinas, dondequiera que se encuentren, ya en un partido popular, ya sea en cualquier otro que no lleve ese nombre. Pero a la agrupación "Vanguardia Popular", mientras ella sea lo que dicen los programas y los dirigentes que es, y lo que dirán los hechos que será, no podré combatirla, porque mi misión no es ni impulsar ni combatir partidos políticos como tales partidos políticos.
Hoy en una caricatura se me condecora con la insignia tradicional comunista, la hoz y el martillo, y al señor Mora se le pone lo que vulgarmente se llama la camándula. Pues, bien, ni yo me avergüenzo de lo que he hecho ni tengo que avergonzarme ni el señor Mora se ha avergonzado ni tiene que avergonzarse por el paso que ha dado. La caricatura muchas veces es el fallo de la estulticia. Y con caricaturas nunca se ha escrito la historia.
Por supuesto, la oposición no se quedó callada y sobre el particular, el grupo Acción Demócrata -del Partido Demócrata de León Cortés- dijo en un editorial en su semanario:
Es realmente un misterio de la morfología social costarricense la amalgama en un solo partido político de los católicos y los comunistas. La Iglesia Católica persigue el establecimiento del reino de Dios en esta tierra. Por su parte el marxismo sostiene que las condiciones de la vida económica son las que engendran las instituciones humanas. Monseñor Sanabria ha apoyado incondicionalmente la gestión social cristiana del Dr. Rafel Angel Calderón Guardia cuyo resultado en lo espiritual ha sido: fraudes, odio entre hermanos, violencia, despojo inicuo y sangriento de los derechos electorales de la mayoría del pueblo costarricense... Ayer no más las brigadas de choque vanguardistas que Monseñor Sanabria bendijo paternalmente, profanaban el templo de La Soledad... La voz del Prelado no se hizo oír en defensa de la casa de Dios...
También estaba la posición del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales que en el plano ideológico combatía al Partido Comunista. Transcribimos los siguientes párrafos del editorial de la Revista Surco número 37 de Julio de 1943 que al respecto del cambio de nombre y el entendimiento con la Iglesia dice:
13 de junio de 1943. Cesa de existir el Partido Comunista de Costa Rica, y en su lugar se levanta el Partido Vanguardia Popular. Así transfigurado, el nuevo partido procede a organizarse. La comedia, no obstante, se resiente por falta de aparejo: no hay dimisiones, aunque sean formales, ni unos días de intervalo entre el fénix y sus cenizas. El buró político en masa alza el vuelo, y, un instante después, el buró político en masa toma tierra en el nuevo campo. Nada más. Pero de manera automática, dialéctica tal vez, desempolvando la pelota que antaño rodó del radicalismo al frente-populismo, del rooseveltianismo al anti-imperialismo y de éste a aquél, a través de la trayectoria constelada de rectificaciones del partido, la doctrina comunista, cimentada a través de 12 años, se esfuma de la conciencia de los ideólogos dirigentes y de la dócil masa popular, y rueda hacia lo "progresista" y lo "auténticamente costarricense" bajo el asombro de los más y el aplauso de alguno que otro caballero insomne.
Ante la visión clara de las circunstancias, y ese profundo aproximarse a la realidad nacional, se acabó la lucha de clases y el materialismo, y entonces fué la hora de recibir la bendición arzobispal. Ahora respetan el "opio del pueblo".
martes, 17 de junio de 2008
cambios legales por la corrupcion
DECRETA:
MODIFICACIÓN DEL CÓDIGO PENAL, LEY N.º 4573, Y LA
LEY CONTRA LA CORRUPCIÓN Y EL ENRIQUECIMIENTO ILÍCITO
EN LA FUNCIÓN PÚBLICA, LEY N.º 8422
ARTÍCULO 1.- Modifícase el Código Penal, Ley N.º 4573, en las siguientes disposiciones:
a) Se deroga el artículo 343 bis.
b) Se reforma el artículo 345, cuyo texto dirá:
“Artículo 345.- Penalidad del corruptor
Las penas establecidas en los cinco artículos anteriores serán aplicables al que dé, ofrezca o prometa a un funcionario público una dádiva o ventaja indebida.”
c) Se adiciona el artículo 345 bis, cuyo texto dirá:
“Artículo 345 bis.- Supuestos para aplicar las penas de los artículos del 340 al 345
Las penas previstas en los artículos del 340 al 345 se aplicarán también en los siguientes supuestos:
Cuando la dádiva, ventaja indebida o promesa sea solicitada o aceptada por el funcionario, para sí mismo o para un tercero.
Cuando el funcionario utilice su posición como tal, aunque el acto sea ajeno a su competencia autorizada.”
ARTÍCULO 2.- Modifícase la Ley contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en la función pública, N.º 8422, en las siguientes disposiciones:
a) Se modifica el artículo 8: se reforma su título y se adiciona un párrafo final. Los textos dirán:
“Artículo 8.- Protección de los derechos del denunciante de buena fe y confidencialidad de la información que origine la apertura del procedimiento administrativo
[...]
Las personas que, de buena fe, denuncien los actos de corrupción descritos en el Código Penal, Ley N.º 4573, y en esta Ley, serán protegidas por las autoridades policiales administrativas, conforme a los mecanismos legales previstos para tal efecto, a petición de parte.”
b) Se adiciona el artículo 44 bis, cuyo texto dirá:
“Artículo 44 bis.- Sanciones administrativas a personas jurídicas
En los casos previstos en el inciso m) del artículo 38 y el artículo 55 de esta Ley, y en los artículos del 340 al 345 bis del Código Penal, cuando la retribución, dádiva o ventaja indebida la dé, prometa u ofrezca el director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica, en relación con el ejercicio de las funciones propias de su cargo o utilizando bienes o medios de esa persona jurídica, a la persona jurídica le será impuesta una multa de veinte a mil salarios base, sin perjuicio e independientemente de las responsabilidades penales y civiles que sean exigibles y de la responsabilidad administrativa del funcionario, conforme a esta y otras leyes aplicables.
Si la retribución, dádiva o ventaja indebida está relacionada con un procedimiento de contratación administrativa, a la persona jurídica responsable se le aplicará la multa anterior o hasta un diez por ciento (10%) del monto de su oferta o de la adjudicación, el que resulte ser mayor; además, se le impondrá la inhabilitación a que se refiere el inciso c) del artículo 100 de la Ley N.º 7494, Contratación administrativa.
Sin perjuicio de las potestades de la Contraloría General de la República, será competente para iniciar el procedimiento administrativo e imponer las sanciones previstas en este artículo, cada ministerio o institución que forme parte de la Administración Pública, central o descentralizada, a nombre de la cual o por cuenta de la cual actúe, o a la que le preste servicios el funcionario a quien se le haya dado, ofrecido o prometido la retribución, dádiva o ventaja indebida, de acuerdo con las reglamentaciones aplicables. En los casos a que se refiere el artículo 55 de esta Ley, será competente el Ministerio de Justicia y Gracia, el cual contará, para esos efectos, con el asesoramiento de la Procuraduría General de la República, en lo pertinente.
En los casos en que la institución pública competente para imponer las sanciones previstas en ese artículo ostente competencia regulatoria atribuida por ley sobre la persona jurídica responsable, podrá aplicarse la sanción indicada en los párrafos primero y segundo, o bien, según la gravedad de la falta y sin perjuicio de las demás potestades de la respectiva institución, cualquiera de las siguientes sanciones:
a) Clausura de la empresa, las sucursales, los locales o el establecimiento con carácter temporal, por un plazo que no podrá exceder de cinco años.
b) Suspensión de las actividades de la empresa hasta por el plazo máximo de cinco años.
c) Cancelación de la concesión o el permiso de operación de la empresa.
d) Pérdida de los beneficios fiscales o las exoneraciones otorgados a la empresa.
Para la imposición de las sanciones previstas en este artículo, deberá seguirse el procedimiento ordinario previsto en la Ley general de la Administración Pública y respetarse el debido proceso. En cuanto a la prescripción, se aplicará lo dispuesto en el artículo 71 de la Ley orgánica de la Contraloría General de la República, N.º 7428.
La resolución final que se dicte deberá declarar la responsabilidad correspondiente y el monto pecuniario. La certificación de la resolución firme será título ejecutivo contra el responsable.
Si se presentan causas de abstención o recusación respecto de algún funcionario que deba intervenir o resolver en un procedimiento basado en este artículo, se aplicarán las reglas pertinentes de la Ley general de la Administración Pública.
Las auditorías internas de las instituciones públicas velarán por que se establezcan procedimientos adecuados para el efectivo cumplimiento de las disposiciones de este artículo, sin perjuicio de las potestades de la Contraloría General de la República.”
c) Se reforma el artículo 55, cuyo texto dirá:
“Artículo 55.- Soborno transnacional
Será sancionado con prisión de dos a ocho años, quien ofrezca u otorgue a un funcionario de otro Estado, cualquiera que sea el nivel de gobierno o entidad o empresa pública en que se desempeñe, o de un organismo o entidad internacional, directa o indirectamente, cualquier dádiva, retribución o ventaja indebida, ya sea para ese funcionario o para otra persona, con el fin de que dicho funcionario, utilizando su cargo, realice, retarde u omita cualquier acto o, indebidamente, haga valer ante otro funcionario la influencia derivada de su cargo. La pena será de tres a diez años, si el soborno se efectúa para que el funcionario ejecute un acto contrario a sus deberes.
La misma pena se aplicará a quien solicite, acepte o reciba la dádiva, retribución o ventaja mencionadas.”
Rige a partir de su publicación.
DADA EN LA SALA DE SESIONES DE LA COMISIÓN PERMANENTE ESPECIAL DE REDACCIÓN.- San José, a los cinco días del mes de noviembre de dos mil siete.
bajar el piso
Buscar medios y formas de demeritar las acciones de las otras personas, como forma de denigrarlas.
Ejemplo : "Apenas habló, le comenzaron a serruchar el piso.
¡Eso fue una serruchadera de pisos de la que nadie se salvó!"
Sinónimos : Bajar el piso Vilependiar Malinformar , SERRUCHAR EL PISO
Entre serruchos y sapos
“Serruchar el piso a un compañero demuestra sentimientos de inferioridad, inseguridad y ausencia de valores. Los “serrucha-pisos” se sienten incapacitados y recurren a este procedimiento vil para conservar su puesto o para ascender, depende de donde estén”. Don Násere asegura, desde el punto de vista sicológico, que quien tiene autoestima confía en sus propias capacidades para conservar su puesto y para ser promovido por eso no recurre estos corruptos procedimientos.
Por su parte Marlene Saravia, sicóloga especialista en laboral, asegura que generalmente cuando los serruchadores de piso están en una posición de poder se buscan gente mediocre en el trabajo, “se rodean de gente así y hasta los protegen y apoyan, siempre y cuando esta gente no atente contra sus intereses. Una vez que te convertís en amenaza (o sea que demostrés más capacidad que el serruchador) buscarán como quitarte del camino por muy bueno que seás en tu trabajo”. Saravia afirma que los serruchadores de piso son los principales creadores de un ambiente enfermizo en el centro trabajo.
La figura del “sapo” y el poder
El sapo es la figura emblemática de la serruchadera de piso. Según la Academia Española, en una de sus acepciones, un “sapo” es un soplón o delator. La jerga popular apunta que es aquel que siempre tiene la lengua lista para informar “negativamente” al gerente o superior de una institución sobre lo que hacen otros compañeros de trabajo.
El profesor Haded, profesor de sicología y de ética profesional, está seguro de que un “sapo” serrucha piso con su lengua de manera sutil, muy sutil, porque se acompleja y tiene miedo de aquellos trabajadores que son competentes. “Los sapos se sienten incapaces y como compensación sicológica buscan cómo tener poder (a través de la lengua u otros) usando la intriga o el chisme de una manera cuidadosa y elaborada, sin que se perciba a primera vista que están serruchando piso. Aunque hay algunos que lo hace descaradamente. La inseguridad los lleva a buscar ese poder y cuando lo tienen, se rodean de gente incompetente porque piensan así: “Si yo tengo a mi alrededor o aquí hay gente calificada se va a notar que yo no tengo méritos”. Como dice el refrán: “El tuerto es rey en el país de los ciegos”. Así que apoyan e infunden miedo a gente mediocre para que no se noten sus limitaciones”.
Desde el punto de vista moral, Haded y Saravia coinciden en que la serruchadera de piso es una acción indigna, censurable, que expresa una agresión de carácter moral, tan grave como si fuera una acción física porque afecta la reputación y el buen nombre de la dignidad del ofendido. La serruchadera de piso, puntualiza Haded, denota cobardía en quien lo hace porque recurre a la intriga, el chisme, la calumnia, sin que el afectado se dé cuenta. “Es tan cobarde que en la relación diaria, le sonríe y saluda al afectado de la manera más normal. Es decir que es un hipócrita porque delante de la víctima expresa un sentimiento diferente y por debajo le serrucha el piso”.
Consecuencias de la serruchadera de piso
La serruchadera de piso, menciona Marlene Saravia, crea un ambiente enfermizo e incluso más adverso que otras condiciones de trabajo como el ruido o la falta de iluminación.
También afecta valores laborales como la solidaridad y el compañerismo que debieran existir entre las personas que trabajan en la misma empresa. El profesor Násere señala que entre compañeros de trabajo debe existir “unión, respeto y cooperación, porque esto contribuye a fortalecer la seguridad en el trabajo, la productividad y la salud mental del trabajador”.
Consejos para cuidar tus espaldas
Marlene Saravia recomienda que lo mejor que se puede hacer para no caer en las garras de un serrucha-pisos es alejarse.
Como segunda opción aconseja hacer una reconstrucción cognoscitiva, que consiste en implicarse con el sapo lo menos posible o simplemente no hablar con él para que éste no distorsione las palabras.
El maestro Habed aconseja desarrollar equipos de trabajo en donde se desarrollen aspectos éticos y humanos en las relaciones de trabajo o llamarle la atención al “sapo”, y si no cambia de conducta, eliminarlo de la empresa.
el cinismo ya no podia mas: ¡pero ya está suelto!
Dicta Costa Rica prisi�n a ex director de OEA
por: Agencia
Fuente: AP
Miguel �ngel Rodr�guez, ex presidente de Costa Rica y ex director de la OEA, ingresa a prisi�n; le dictan 6 meses de arresto preventivo
Haga clic aqu� para ver el micrositio de Elecciones en EU
SAN JOSE, Costa Rica, oct. 29, 2004.- El ex presidente y ex secretario de la Organizaci�n de Estados Americanos (OEA) Miguel �ngel Rodr�guez, acusado de delitos de corrupci�n, ingres� el viernes en una prisi�n luego que una jueza revocara el beneficio de detenci�n domiciliaria.
El fallo fue confirmado por la oficina de prensa del Poder Judicial mediante un bolet�n en que se manifiesta que se "revoc� el arresto domiciliario dictado por un juzgado contra el se�or Rodr�guez. En su lugar se dict� seis meses de encarcelamiento preventivo".
El ex mandatario (1998-2002) abandon� al atardecer el apartamento en que habitaba desde el 16 de octubre y donde cumpl�a la medida de "casa por c�rcel" que le impuso un juez un d�a despu�s de retornar al pa�s tras renunciar a su cargo en la OEA.
Vestido con un pantal�n caqui, camisa de color claro a rayas y una chaqueta roja, Rodr�guez descendi� cabizbajo las escaleras acompa�ado por varios agentes judiciales y su abogado Rafael Gairaud, observado por una multitud de curiosos. Uno de los polic�as llevaba dos bolsas con sus pertenencias.
Poco antes el mismo Gairaud notific� de la medida al ex mandatario de 64 a�os.
"El estaba muy apesumbrado, pero es un hombre muy fuerte, es muy creyente en Dios y va reconfortado por la certeza que tenemos de que es inocente", manifest� el representante legal.
Gairaud reconoci� que la decisi�n de la jueza Gabriela Jara a una apelaci�n presentada el jueves lo tom� por sorpresa.
"Si hay justicia en este pa�s como es posible que hay imputados confesos, que recibieron sumas millonarias por votar en procesos en instituciones estatales, en nada de lo cual particip� don Miguel �ngel, �l no recibi� nada. Ellos (los otros) son los que deber�an ir a prisi�n", aleg�.
Hac�a referencia a Jos� Antonio Lobo, antes amigo �ntimo de Rodr�guez y quien reconoci�, entre otros, un pago de la empresa francesa Alcatel luego de haber logrado la aprobaci�n de una compra de 400 mil l�neas celulares por parte del Instituto de Electricidad (ICE) en el 2001. Lobo era parte de la directiva del ICE que deb�a aprobar el negocio.
En declaraci�n a la Fiscal�a dijo que Alcatel le comunic� que ten�a un premio por 2.4 millones de d�lares y que, al consultar el tema con Rodr�guez, que gobernaba en ese momento, �ste le exigi� un 60% del monto, lo que el ex mandatario ha negado reiteradamente.
La Fiscal�a acusa a Rodr�guez de los delitos de cohecho impropio (recibo de d�divas por parte de un funcionario p�blico), enriquecimiento il�cito, asociaci�n il�cita y corrupci�n agravada.
Por otro lado, la ministra de Justicia Patricia Vega indic� que Rodr�guez permanecer� en una celda individual en el centro penitenciario La Reforma, ubicado en San Rafael de Alajuela, donde tambi�n est� detenido desde d�as atr�s el ex mandatario Rafael Angel Calder�n (1990-1994).
Calder�n es investigado por un caso de desv�o de fondos de un pr�stamo finland�s que estaba destinado a comprar equipos m�dicos para la Caja del Seguro Social.
Tanto Rodr�guez como Calder�n llegaron al poder por el partido Unidad Social Cristiana, al igual que el actual mandatario Abel Pacheco, quien sobre el tema ha insistido en que respeta la divisi�n de poderes y adem�s conf�a en la labor del Poder Judicial.
El abogado de Rodr�guez se�al� que es posible la presentaci�n de un recurso de "habeas corpus" ante la Sala Constitucional, ya que por la v�a penal deber� esperar tres meses para apelar la medida.
"Estoy totalmente decepcionado", expres� al calificar como "absurda" la decisi�n.
Seg�n Gairaud, para justificar la prisi�n preventiva debe existir peligro de fuga o riesgo de que el imputado intervenga en la investigaci�n.
"Es impensable que a mi representado se le achaque eso cuando vino al pa�s de forma voluntaria", se�al�.
Rodr�guez renunci� a su puesto en la OEA a menos de un mes de asumirlo. Su llegada a Costa Rica fue transmitida en vivo, en im�genes que lo mostraron bajar del avi�n con sus manos esposadas a la espalda.
Calderon Acusado, corrupcion gobierno-familiar
Atribuyen cuantiosas inversiones a ex presidente Rafael Angel Calderón
El diario ‘La Nación’ de Costa Rica reveló que Calderón tiene bienes en su país y en Estados Unidos
El ex presidente costarricense Rafael Angel Calderón fue encarcelado el pasado viernes, luego de que la fiscalía de su país lo acusara de estar involucrado en un escándalo de corrupción, vinculado con la estatal Caja del Seguro Social.
SAN JOSE, Costa Rica (Servicios internacionales). El ex presidente costarricense Rafael Angel Calderón, encarcelado el pasado viernes tras ser involucrado en un escándalo de corrupción, tiene importantes inversiones en su país y en Estados Unidos, según reveló un diario local. FOTO AP
El periódico La Nación dijo que el ex mandatario, quien cumple nueve meses de prisión preventiva, acumuló cuantiosas inversiones en los últimos 10 años, algunas de estas en los estados norteamericanos de Massachusetts y La Florida.
Los bienes incluyen un exclusivo apartamento en Aventura, Florida, así como inversiones en una cadena hotelera en ese estado; mientras que con sus hijos en una firma automotriz costarricense importadora de autos Volkswagen.
El rotativo dijo no haber encontrado indicios de que tales inversiones procedan de dineros cuestionados.
El ex mandatario tiene en sociedad con un costarricense una empresa de crianza y entrenamiento de caballos en Florida, en la que los principales activos están registrados a nombre de la empresa La Gloria Corp., presidida por su esposa, Gloria Bejarano.
Esa sociedad domina 4.2% de las acciones de la firma Cardel At Sawgrass, propiedad de un hotel de cinco estrellas, Crowne Plaza, de Florida.
Según La Nación, además de una lujosa residencia, el ex presidente controla en Costa Rica el 25% de las acciones de una sociedad inmobiliaria.
Calderón es acusado de cohecho, asociación y enriquecimiento ilícito por parte de la fiscalía, por presuntamente haber recibido "comisiones" para facilitar la tramitación de un controversial crédito otorgado por Finlandia a la estatal Caja del Seguro Social.
Demostración democrática
El presidente de Costa Rica, Abel Pacheco, afirmó que su país ha dado muestras de solidez de su democracia, tras la detención de dos ex gobernantes vinculados con graves cargos de corrupción.
Pacheco señaló que la solidez se manifiesta en la independencia que han mostrado los medios de prensa y la Fiscalía General, y la "objetividad" de los tribunales y jueces. El gobernante indicó que es a los tribunales a los que corresponderá investigar y establecer las responsabilidades que puedan tener los ex presidentes Miguel Angel Rodríguez (1998-2002) y Rafael Angel Calderón (1990-1994) en los casos de corrupción.
Rodríguez se mantiene bajo arresto domiciliario desde el día 16 de octubre luego de que se le vinculara con la recepción de comisiones de la empresa francesa de telecomunicaciones Alcatel y dineros de Taiwan cuando estaba en la presidencia.
A Calderón, por su parte, se le acusa de ser el responsable de un reparto de comisiones entre funcionarios públicos y empresarios de un préstamo de Finlandia, de 39.5 millones de dólares, para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
En la inauguración de un hospital, Pacheco afirmó que "Costa Rica ha dado muestra inequívoca al mundo de la solidez de su médula democrática".
